La rápida evolución de los acontecimientos está obligando a los inversores a reajustar continuamente sus expectativas en lo que respecta al contexto político y los mercados. Con respecto a la previsión de consenso que había a principios de año, las perspectivas económicas han mejorado en Alemania, son más estables en lo que respecta e China y se han debilitado en Estados Unidos.
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Los continuos cambios de opinión de Estados Unidos en materia de aranceles están afectando a la confianza de los inversores y al nivel de valoraciones. Por otra parte, el importante cambio de tendencia de Alemania en su política fiscal podría tener consecuencias para Estados Unidos más allá del corto plazo.
La reacción de Europa
Los aranceles estadounidenses a la importación han hecho que Europa no pueda seguir dependiendo de las exportaciones como principal motor de su economía. Estos aranceles podrían tener un importante impacto sobre el crecimiento, ya que las exportaciones representan más del 50% del PIB de la eurozona, y el 20% de dichas exportaciones se dirigen a Estados Unidos. Alemania ha reaccionado con rapidez a las recientes declaraciones del gobierno de Donald Trump: ha eliminado el «freno de la deuda» y se ha comprometido a aumentar de forma notable el gasto en defensa y la inversión en infraestructuras.
Este cambio en la política fiscal alemana ha impulsado al mercado de renta variable europea y ha hecho que los inversores anticipen ahora un cambio de rumbo en la mayor economía europea, tras dos años estancada. Algunos analistas afirman también que la preocupación sobre la financiación de los elevados déficits presupuestarios de la eurozona era excesiva, a pesar de la enorme carga de la deuda en algunos países, ya que Alemania (y el bloque) sigue teniendo un importante superávit de la balanza por cuenta corriente (véase el gráfico 1).

A pesar del aumento de los rendimientos de la deuda alemana que se registró tras el anuncio del cambio de política, las cotizaciones también subieron. El repunte de la producción industrial de la eurozona en enero (un 0,8% intermensual) ha reforzado la confianza de los inversores y podría favorecer una nueva subida de la renta variable europea.
No obstante, mantenemos la prudencia al respecto: además de a los aranceles estadounidenses, la eurozona continúa teniéndose que enfrentar a importantes problemas estructurales, como los relacionados con el contexto demográfico y el crecimiento de la productividad. Es probable que todas las economías de la Unión Europea necesiten un cierto grado de apoyo político para respaldar el crecimiento. Por el momento, aún no está clara cuál debe ser la magnitud de dicho apoyo en relación con los problemas que pueden afectar al crecimiento económico.
Impacto en Estados Unidos: debilitamiento del dólar
Todo ello podría tener consecuencias en Estados Unidos. Si la eurozona aumenta su nivel de ahorro, se reducirá el volumen de flujos que salen de la región, sobre todo hacia Estados Unidos, que presenta un abultado (más de un billón de dólares) y crónico déficit por cuenta corriente que necesita financiación (véase el gráfico 2).

La reducción del volumen de flujos procedentes de la eurozona podría tener dos importantes consecuencias en Estados Unidos:
- Un aumento del rendimiento de la deuda
- Un debilitamiento del dólar
Con una cuenta de capitales abierta, Estados Unidos se enfrenta al problema de la «trinidad imposible»: con unos flujos de capital libres, las autoridades pueden controlar o los tipos de interés o los tipos de cambio, pero no ambos.
La Reserva Federal fija un objetivo de tipos de interés, pero no sobre el nivel del dólar, por lo que los rendimientos de la deuda estadounidense vendrán determinados en gran medida por la actuación del banco central (véase el gráfico 3). El dólar sería el más afectado por la reducción de los flujos de ahorro procedentes de la eurozona.
Los movimientos recientes de los precios así lo reflejan. El rendimiento de la deuda estadounidense cayó cuando el mercado descontó nuevos recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, y el dólar se debilitó frente al euro tras la reducción del diferencial entre el rendimiento estadounidense y el alemán.

Posible desaceleración de la economía estadounidense
La rápida imposición de una serie de aranceles a la importación por parte del presidente Donald Trump ha suscitado la preocupación por la posible ralentización del crecimiento de la economía estadounidense. Es posible que, a partir del 2 de abril, se anuncien nuevos aranceles para otros países, incluidos los aranceles «recíprocos».
En febrero, tanto la inflación de los precios al consumo como la de los precios industriales cayeron más de lo esperado. Sin embargo, la imposición de aranceles podría provocar un aumento de las expectativas de inflación. Se prevé que continúe la debilidad de los datos relativos a las ventas minoristas y al mercado laboral, ya que el Departamento de Eficiencia Gubernamental acaba de poner en marcha sus planes de recorte de personal.
De los cuatro vectores clave (desregulación, política fiscal, aranceles e inmigración) solo el primero de ellos favorecería el crecimiento. Este factor no depende de las decisiones de la Reserva Federal. La introducción de los otros tres factores ralentizaría el crecimiento. Los aranceles podrían resultar especialmente dañinos en lo que se refiere a la generación de incertidumbre. Afectarían al nivel de gasto e impulsarían la inflación a corto plazo, lo que llevaría a la Reserva Federal a retrasar los recortes de tipos de interés.
Por otra parte, es posible que el impulso fiscal no sea tan potente como se esperaba: a los demócratas y a los republicanos les está costando acordar un plan de gasto. Aunque el mercado no ha prestado especial atención a las restricciones a la inmigración, estas podrían tener un doble efecto negativo, ya que impulsan la inflación y afectan al crecimiento.
En este contexto de tendencias cruzadas, lo más probable es que la Reserva Federal opte por mantener el nivel actual de tipos de interés a corto plazo. Cuando se haga evidente la ralentización de la economía, la entidad podría reanudar el ciclo de recortes de tipos, siempre que las expectativas de inflación se mantengan ancladas.
China persigue la estabilización
En la Asamblea Popular Nacional de China (APN) se anunciaron unas políticas y unos objetivos económicos para el próximo año que estuvieron en línea con las expectativas del mercado. Se ofreció información más detallada sobre las medidas destinadas a mejorar la aplicación de las políticas, reactivar la confianza del sector privado, impulsar el consumo y la inversión estratégica y proporcionar ayudas a ciertos sectores clave como el tecnológico y el inmobiliario.
Además, la Asamblea Popular hizo hincapié en el programa de renovación de ciudades y pueblos y se comprometió a evitar que los impagos de los promotores inmobiliarios provocaran una crisis sistémica, lo que parece indicar que China está dejando atrás los problemas a los que se enfrentaba el sector inmobiliario. Además, el gobierno se comprometió a poner en marcha una ley de promoción de la economía privada.
Se trata de una serie de importantes medidas que se han definido después de que el presidente Xi Jinping se reuniera en febrero con los responsables de empresas chinas de alta tecnología y del sector privado para reactivar la confianza y proteger los derechos de las empresas privadas, y podrían ser un indicio de que las restricciones normativas impuestas sobre el sector tecnológico y sobre otros sectores han llegado a su fin.
Ahora lo importante es cumplir las promesas políticas para sacar a la economía japonesa de la «trampa deflacionista» y aprovechar la reciente mejora de la confianza de los inversores en los activos chinos. El reciente lanzamiento de productos de inteligencia artificial ha vuelto a poner al sector tecnológico chino en el radar de los inversores.
¿Qué pasa esta semana?
La Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Inglaterra, el Riksbank de Suecia, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo celebran esta semana sus respectivas reuniones. Se prevé que el banco central suizo recorte en 25 puntos básicos los tipos de interés, tras el recorte de 50 puntos anunciado en diciembre, pero el resto de los bancos centrales podrían mantener los tipos en sus niveles actuales.
En Estados Unidos, se prevé un aumento de las ventas minoristas en febrero del 0,5% intermensual, tras haber caído un 0,9% en enero. Por otro lado, se espera que el crecimiento de la producción industrial caiga del 0,5% intermensual de enero al 0,4% de febrero.
Pensamos que podría confirmarse la lectura preliminar de una inflación del 2,4% en la eurozona en febrero.
Por último, China publicará juntos los datos relativos a la actividad de enero y febrero, con el fin de suavizar las posibles distorsiones que pudiera provocar la celebración del Año Nuevo chino. Se espera una ligera mejora de la producción industrial, las ventas minoristas y la inversión en activos fijos, así como una contracción de la inversión inmobiliaria inferior a la de meses anteriores.