Expansión fiscal en Alemania: cueste lo que cueste

El pasado 4 de marzo, Friedrich Merz, futuro canciller alemán, propuso una enmienda constitucional que sentaría las bases para la puesta en marcha de un amplio programa destinado a impulsar el gasto en defensa y renovar las infraestructuras alemanas. Merz utilizó la expresión inglesa «whatever it takes» (cueste lo que cueste), para que no quede ninguna duda sobre la magnitud de sus intenciones. 

«En vista de las amenazas a nuestra libertad y a la paz en nuestro continente, este enfoque de “cueste lo que cueste” ha de aplicarse también a nuestra defensa», afirmó el presidente de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

El conocido como «freno a la deuda», contemplado en la constitución alemana desde 2009, ha sido una garantía de la disciplina fiscal del país. La propuesta de eludir ahora la norma refleja la aceptación por parte de los políticos alemanes de la necesidad de asegurar la propia defensa de Alemania, a toda costa. 

La magnitud de las medidas propuestas tomó por sorpresa a los mercados financieros. El rendimiento de la deuda pública alemana ha aumentado con fuerza tras el inesperado y acusado cambio registrado en la política alemana, que podría transformar las perspectivas económicas tanto de Alemania como de Europa.

¿Cuáles son las medidas propuestas?  

El futuro canciller Merz ha llegado a un acuerdo con su posible socio de coalición para inyectar cientos de miles de millones de euros en financiación adicional para el ejército y las infraestructuras de Alemania, lo que representa un cambio de paradigma y acaba con las restricciones fiscales que estaban presentes en el país.

Las nuevas medidas tienen por objeto reactivar la economía y rearmar al país en respuesta a las recientes declaraciones realizadas por el nuevo gobierno estadounidense. Con el fin de obtener respaldo político para su plan, Merz ha propuesto también un importante incremento del gasto en la mejora de las infraestructuras alemanas.

Apenas una semana después de ganar las elecciones federales, Merz comunicó que su partido (CDU), el partido hermano bávaro (Unión Social Cristiana, CSU) y el partido de centroizquierda de la oposición (Partido Socialdemócrata, SPD) presentarán conjuntamente un proyecto de ley en el parlamento en la semana del 10 de marzo para reformar la constitución y relajar las estrictas normas de endeudamiento. El proyecto de ley prevé las siguientes medidas: 

  • Una disposición para eximir el gasto en defensa superior al 1% del PIB del «freno a la deuda» que limita el endeudamiento público, lo que permitiría a Alemania aumentar de forma ilimitada su nivel de deuda para financiar sus fuerzas armadas y para ofrecer ayuda militar a Ucrania.
  • Una segunda enmienda constitucional para crear un fondo de 500.000 millones de euros para infraestructuras, que se ejecutaría a lo largo de diez años. Los estados federales recibirían 100.000 millones de euros de este fondo.  
  • Una flexibilización de las normas de endeudamiento para los 16 estados federales alemanes, que les permitiría contraer deuda por valor del 0,35% de su producción económica, algo que antes solo podía hacer el gobierno federal. 

Siguientes pasos

El calendario previsto es que la primera lectura de la propuesta tenga lugar el 13 de marzo. A continuación, pasará a fase de comisión antes de ser sometida a votación en el parlamento federal (Bundestag) el 17 de marzo. El 21 de marzo el consejo federal (Bundesrat) procederá a su revisión y votación.

La legislación propuesta exige modificar la constitución, para lo que se necesita una mayoría de dos tercios tanto en el Bundestag como en el Bundesrat. En la actualidad, la coalición CDU/CSU y el SPD ocupan 403 escaños de los 733 que componen el parlamento, y una mayoría de dos tercios requiere 489 escaños. Por lo tanto, para obtener la mayoría exigida se necesitarían al menos 86 votos de los Verdes (con 117 escaños) o del Partido Democrático Libre (FDP) (con 90 escaños).

En el Bundesrat, la mayoría de dos tercios equivale a 46 votos. Entre las coaliciones que gobiernan algunos de los estados federales hay partidos que se oponen a que se modifique la disciplina fiscal de Alemania. Todos los estados federales gobernados exclusivamente por el CDU, el CSU, el SPD, los Verdes o el FDP podrían aportar 49 votos, lo que sería suficiente.

Sin embargo, no es seguro que el FDP vaya a votar a favor, lo que pondría en peligro la obtención de dicha mayoría de dos tercios. Por lo tanto, aún hay que superar importantes obstáculos antes de que la propuesta se convierta en ley.

Medidas urgentes

La aprobación de la ley se complica aún más por el hecho de que el objetivo es impulsar las propuestas en el parlamento actual. El nuevo parlamento alemán, elegido el pasado 23 de febrero, debe reunirse a más tardar el 24 de marzo, por lo que la ventana de oportunidad es muy estrecha.

Tras las elecciones, se ha reducido la participación de los Verdes y del SPD en la nueva composición del parlamento. Por lo tanto, la mayoría de dos tercios exigiría que el partido La Izquierda o el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) respaldaran la propuesta de CDU/CSU y SPD, lo que parece bastante poco probable. La AfD rechaza cualquier cambio en el freno a la deuda, mientras que La Izquierda se opone a que se incremente el gasto militar.

La referencia expresa de Merz a hacer lo que resulte preciso indica que el nivel de compromiso para asegurar la aprobación de la legislación permitirá alcanzar los acuerdos necesarios en la negociación con las otras partes. Pero los mercados seguirán de cerca la evolución de todo el proceso y, tal y como sabemos, una semana es mucho tiempo en política.

Impacto en los mercados

El 5 de marzo, el rendimiento de los títulos de deuda pública alemana a diez años registró la mayor subida en 28 años, ya que los mercados anticiparon un fuerte impulso de la economía alemana como consecuencia de las propuestas para financiar fuertes inversiones de defensa y en infraestructuras.

El rendimiento del bono alemán a diez años ha aumentado esta semana unos 37 puntos básicos, hasta situarse en torno al 2,85%, ante el reajuste de los mercados en previsión de un aumento del endeudamiento público.

La opinión de consenso es que las declaraciones del Consejo Europeo sobre la defensa de Europa, el anuncio de un plan de rearme de la Unión Europea, el fondo alemán de inversión en infraestructuras por valor de 500.000 millones de euros y el ajuste de su freno a la deuda constituyen una profunda transformación del gasto público.

Es probable que estas medidas tengan un importante impacto positivo a largo plazo en el crecimiento y la inflación y que favorezcan un aumento del nivel del PIB potencial del 1,5% en Alemania y del 0,8% en la eurozona en 2030.

Cabría esperar una notable aceleración del crecimiento de la economía alemana ya en la segunda mitad de 2025, con tasas de crecimiento que podrían acercarse al 2% anual, en marcado contraste con las previsiones anteriores, que apuntaban a que se mantendría el estancamiento de la economía. El PIB alemán ha disminuido en los dos últimos años, ya que la economía ha tenido que enfrentarse a los elevados costes de la energía, a la debilidad de la inversión empresarial y a la ralentización de la demanda de los consumidores.

En lo que se refiere a la deuda pública de la eurozona, la combinación de unas perspectivas de crecimiento más favorables y un aumento de la demanda nos lleva a anticipar un rango estructuralmente más elevado a largo plazo. Un aumento de la oferta de bonos podría impulsar notablemente al alza el precio de la deuda pública alemana hasta 2028, lo que indicaría que el aumento del rendimiento de los bonos a diez años vuelve a anclarse a niveles más elevados y que no estamos ante una reacción a corto plazo que acabará pasando.

Los diferenciales entre los títulos de deuda pública de la eurozona deberían verse favorecidos por el impacto positivo del gasto en el crecimiento, así como por la posibilidad de un aumento de la emisión de bonos en toda la Unión Europea.

En los mercados de divisas, el euro podría beneficiarse de este nuevo entorno, ya que, en opinión de nuestro economista, las reformas fiscales apuntan a un cambio estructural. El euro se vería favorecido por la asignación relativa de capital y la concentración de inversores europeos en los mercados nacionales de renta fija.

La venta masiva que han registrado esta semana los mercados de deuda pública alemana no parece reflejar la preocupación del mercado sobre la sostenibilidad de la deuda alemana, que se sitúa en torno al 63% del PIB, muy por debajo del nivel que presentan otras grandes economías occidentales.

Frente al reciente aumento de los costes de financiación que se ha registrado en otros países como el Reino Unido, que ha supuesto una amenaza para sus planes fiscales, los mercados descuentan una trayectoria de crecimiento más favorable, lo que impulsa los activos de riesgo como la renta variable a expensas de la deuda pública, considerada un activo refugio.

El BCE, a la espera

En la reunión celebrada el pasado 6 de marzo, el Banco Central Europeo (BCE) advirtió de una posible ralentización de los recortes de tipos, ya que la entidad redujo el tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos al 2,5%. El mercado ya esperaba esta medida. Se trata del sexto recorte del tipo de la facilidad de depósito desde que el BCE inició el ciclo de recortes de tipos en junio de 2024, cuando se situaban en el 4%. 

En esta ocasión, las declaraciones de la entidad mostraron un cambio de tono que podría indicar una ralentización del ciclo de recortes. El BCE señaló que la política monetaria está adoptando «una orientación considerablemente menos restrictiva», lo que podría significar que nos acercamos a una ralentización o una interrupción de los recortes de tipos. Las declaraciones anteriores de la entidad señalaban que la política monetaria seguía siendo restrictiva.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, afirmó que este cambio en las palabras elegidas no era un asunto baladí, y también planteó la posibilidad de interrumpir los recortes de tipos, que siguen dependiendo de los datos.

No cabe duda de que las perspectivas de la economía de la eurozona podrían verse afectadas por la intención del nuevo gobierno alemán de aumentar la deuda en cientos de miles de millones para impulsar el gasto en defensa y renovar las infraestructuras alemanas. Ante la posibilidad de que se ponga en marcha este paquete de medidas fiscales, los mercados han reducido sus expectativas de recortes de tipos por parte del BCE antes de la reunión de la entidad.

En las previsiones que comunicó antes de conocerse las propuestas de cambio político en Alemania, el BCE redujo su previsión de crecimiento para 2025 (su sexta revisión a la baja para este año), así como para 2026 y 2027. La entidad apunta a un crecimiento del PIB de la eurozona de solo el 0,9% en 2025, frente al 1,1% que anticipaba en diciembre.

Christine Lagarde señaló que la elevada incertidumbre, tanto dentro como fuera de la región, está frenando la inversión, y que las dificultades en materia de competitividad están afectando a las exportaciones, haciendo hincapié en que los responsables políticos se enfrentan a un contexto de gran incertidumbre.

La presidenta del BCE añadió que el aumento del gasto en defensa e infraestructuras podría aumentar el crecimiento, pero también podría incrementar la inflación a través de sus efectos sobre la demanda agregada.

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