Los inversores en sostenibilidad han evitado normalmente la inversión en defensa. El contexto geopolítico y el desarrollo de una visión más matizada sobre lo que se considera importante en términos de sostenibilidad han puesto al sector en el punto de mira: los criterios de sostenibilidad y la inversión en defensa pueden ir alineándose a medida que la autonomía, la resiliencia y la seguridad van convirtiéndose en temáticas clave de inversión, escribe Sindhu Janakiram.
La paz, la estabilidad y un futuro previsible pueden considerarse requisitos fundamentales para el desarrollo sostenible. De hecho, el objetivo número 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas reconoce la necesidad de paz, justicia e instituciones sólidas.
En nuestra opinión, las empresas de defensa que cuenten con las medidas de protección adecuadas pueden contribuir en gran medida a la resiliencia económica y social que hace posible el crecimiento sostenible. Unas infraestructuras defensivas deficientes pueden exponer a un país o región al terrorismo y la agresión extranjera, desestabilizando sus economías, desplazando a su población y frenando o anulando el desarrollo.
Por lo tanto, puede considerarse que la inversión en empresas que proporcionan activos de defensa a países que respetan el derecho internacional contribuye a la estabilidad y al mantenimiento de la paz mundial.
Pensamos que los inversores en sostenibilidad deben llevar a cabo una rigurosa labor de análisis para diferenciar las empresas de defensa que promueven políticas responsables de aquellas que no lo hacen. Del mismo modo que estos inversores han impulsado el cambio positivo en áreas controvertidas como la minería o los diamantes procedentes de zonas en conflicto, pueden tener el mismo impacto en el sector de la defensa.
Razones para invertir en el sector de la defensa
Como hemos comentado, las empresas europeas del sector de la defensa pueden ofrecer atractivas oportunidades de inversión. El conflicto entre Rusia y Ucrania y la incertidumbre sobre la voluntad de Estados Unidos de garantizar la paz en Europa han reavivado el debate sobre la necesidad de que los países europeos refuercen sus ejércitos tras varias décadas de inversión insuficiente.
Esta situación ha desencadenado una oleada de planes de gasto, entre los que se incluye el compromiso de la Unión Europea de 800.000 millones de euros para aumentar los gastos en defensa y rearme, lo que ha impulsado aún más la cotización de muchas compañías del sector de la defensa, que ya había subido ante el aumento de las tensiones geopolíticas y del gasto militar en todo el mundo.
Se prevén inversiones por valor de 1,6 billones de euros1 en los próximos diez años, por lo que la nueva oportunidad de inversión a largo plazo resulta evidente para muchos inversores. Los flujos de inversión en ETF han reflejado esta tendencia, que se inició en 2024, con entradas de capital de algo menos de 1.900 millones de euros en ETF de defensa, y que se ha acelerado en 2025. En lo que va de año, las entradas superan ya los 8.000 millones de euros1 (véase el gráfico 1).

El creciente interés de los inversores debería impulsar aún más el potencial alcista de las empresas del sector, que ya han registrado fuertes ganancias en los últimos años.
La previsión de nuevos compromisos a largo plazo de aumento del gasto en defensa en Europa, las importantes carteras de pedidos que ya se registran y los sólidos flujos de caja apuntan a una etapa prolongada de subidas de cotizaciones. La atractiva valoración de muchas empresas europeas del sector en relación con las estadounidenses es otro punto a favor.
Por último, muchos inversores europeos se han mostrado prudentes en el pasado a la hora de invertir en el sector de la defensa por motivos relacionados con la sostenibilidad, pero ahora han comenzado a replantearse su postura, lo que podría impulsar la demanda institucional y de inversores finales.
Tecnologías de defensa: impulso de la innovación
Uno de los efectos favorables del gasto en defensa es que, históricamente, ha contribuido a impulsar la innovación en tecnologías que han pasado del campo de batalla a utilizarse de manera generalizada en el ámbito civil. Internet, el GPS y materiales avanzados como los compuestos de carbono tienen su origen en la investigación realizada en el ámbito de la defensa.
No hay motivos para pensar que esto va a dejar de pasar. Muchas empresas de defensa realizan fuertes inversiones en logística avanzada, ciberseguridad e inteligencia artificial, herramientas que pueden ser muy valiosas para la sociedad en su conjunto.
Nuestro enfoque de inversión en sostenibilidad y defensa
Invertimos en empresas de defensa porque somos conscientes de su importante contribución a la preservación de la soberanía y la estabilidad. Al hacerlo, nos ajustamos a lo dispuesto en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas: los principios 1 y 2 determinan que las empresas deben respetar la protección de los derechos humanos y asegurarse de que no son cómplices en la vulneración de dichos derechos.
Cumplimos nuestro código deontológico, que nos impide invertir en compañías relacionadas con armas que provocan un daño indiscriminado a la población civil, entre las que se incluyen las municiones prohibidas por los tratados internacionales, como las bombas de racimo, las minas antipersona y las armas químicas y biológicas.
En nuestra opinión, el diálogo con las empresas de defensa destinado a mejorar su actuación en materia de sostenibilidad constituye una valiosa herramienta para los inversores. Cuando lo consideramos necesario, tratamos de fomentar una mayor transparencia, conducta ética y responsabilidad medioambiental en el seno de las empresas.
Próximos pasos en inversión sostenible
El espacio de la inversión sostenible está evolucionando. En el pasado, muchos inversores en sostenibilidad atendían únicamente al cumplimiento o incumplimiento de los criterios ESG. Ahora, tienen cada vez más en cuenta los matices, el contexto y las interacciones que hacen que una inversión se considere apta en términos de sostenibilidad. En nuestra opinión, las empresas de defensa pueden desempeñar un papel fundamental a la hora de construir un mundo seguro y sostenible.
Al mismo tiempo, puede ser necesario adaptar las normas de divulgación y comunicación de información en materia de sostenibilidad con el fin de registrar el seguimiento de, por ejemplo, las armas convencionales y las controvertidas, así como de los clientes finales de los fabricantes de armas.
Pensamos que las gestoras de activos sostenibles pueden poner en marcha un marco de actuación que ponga el énfasis en las ventajas financieras y no financieras de invertir en el sector de la defensa por razones de seguridad como bien social básico. Obviamente, también deberían garantizar que dichas inversiones siguen estando en línea con los objetivos de sostenibilidad.
[1] Leer: Invertir en defensa a través de un ETF.