Con el mercado laboral estadounidense en el pleno empleo, unos aumentos salariales anuales entre el 5% y el 6% y unas cifras de inflación incompatibles con el objetivo de la Reserva Federal, pensamos que los tipos de interés podrían subir al 3,25%-3,50% en Estados Unidos para finales del año 2022. En nuestra opinión, la Reserva Federal necesita provocar una importante ralentización económica, y probablemente una recesión, para reducir las presiones salariales.
Por su parte, la trayectoria de endurecimiento de la política monetaria del BCE podría ser menos agresiva, ya que la entidad ha de tener en cuenta, por un lado, la elevada inflación y la escasez del mercado laboral y, por otro, los riesgos bajistas a los que se enfrentan los salarios y el crecimiento económico.
A corto plazo, los diferenciales de los países periféricos de la eurozona podrían verse especialmente afectados.
Las valoraciones de la deuda corporativa de grado de inversión se sitúan ahora más próximos a sus medias a largo plazo, y pensamos que el crédito podría comenzar a superar a la deuda pública a partir de aquí. Sin embargo, esta diferencia no procedería de la reducción de los diferenciales, sino del aumento de los cupones, lo que nos lleva a adoptar un posicionamiento neutral en relación con el crédito.
En los mercados emergentes, 2022 debería ser el año de la «gran normalización» de los diferenciales asiáticos. En nuestra opinión, es probable que la deuda asiática de alto rendimiento sea la que genere mayores rendimientos.
Estos son los aspectos más destacados de nuestras perspectivas trimestrales de renta fija.
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