Indicios de recuperación del crecimiento del crédito en China

A pesar de la promesa de Pekín de flexibilizar aún más su política monetaria, los mercados financieros se muestran escépticos sobre la eficacia de dicha medida en el impulso del crecimiento económico. Una de las principales preocupaciones es la creciente diferencia entre el crecimiento del agregado monetario en sentido estrecho (M1) y el del agregado en sentido amplio (M2), que señala que los agentes económicos prefieren ahorrar a gastar.  

En nuestra opinión, la recuperación del crecimiento del crédito es el elemento clave de las perspectivas del crecimiento económico y los mercados de activos. A su vez, y aunque pueda parecer irónico, la reducción de la deuda es la clave de la recuperación del crecimiento del crédito.

Un vaso medio lleno

Como dato positivo, cabe señalar que el impulso de crédito (la relación entre el nuevo crédito y los flujos de PIB) ha comenzado a mejorar recientemente en China (véase gráfico 1). La reducción que ha registrado recientemente la diferencia existente entre el crecimiento de los agregados M1 y M2 se hace eco de esta recuperación. Desde una perspectiva normativa, es probable que el fin de las fuertes medidas impuestas desde hace años contra el sistema bancario paralelo del sector de productos de gestión de patrimonio contribuya a impulsar aún más la recuperación del ciclo de crédito.

En 2018, las entidades reguladoras del país impusieron normas drásticas para controlar los productos de gestión de patrimonio de los bancos comerciales en el marco de una campaña de desapalancamiento destinada a reducir el riesgo sistémico1, y concedieron tres años a los bancos para cumplir las normas. Entre dichas normas se incluían las siguientes: 

  • Eliminación de las garantías implícitas contra las pérdidas de inversión de dichos productos.
  • Estandarización de la gestión de los fondos de los bancos.
  • Desinversión en instrumentos de deuda no estándar (es decir, de alto riesgo), que constituían fundamentalmente activos del sistema bancario paralelo. 

Estas normas provocaron un fuerte descenso de los productos de gestión de patrimonio de los bancos comerciales, lo que a su vez dio lugar a una caída generalizada de la financiación en el sistema bancario paralelo (véase gráfico 2). Esta reforma financiera reforzó el control normativo del sector de gestión de patrimonios y contribuyó a reducir el riesgo sistémico. Sin embargo, también intensificó la contracción del crédito de los últimos años, ya que el crédito del sistema bancario paralelo representa el 30% del crédito total.

La reforma del sector finalizó en 2021, cuando las autoridades reguladoras se dieron por satisfechas con el saneamiento de los activos afectados. Si bien es cierto que las autoridades no tolerarán otro auge de los productos de riesgo, lo peor de las medidas impuestas sobre el sector bancario paralelo ya ha quedado atrás, lo que debería favorecer el crecimiento del crédito. Además, tras la reforma, lo más probable es que el Banco Popular de China se sienta más cómodo con el proceso de flexibilización monetaria sin tener que preocuparse en exceso por la asignación de liquidez a canales dudosos de préstamos.

Por otro lado, se ha acelerado el ritmo de reforma de las ofertas públicas iniciales (OPI) en el país, lo que podría ayudar a las empresas a obtener capital en los mercados y reducir la dependencia de la financiación de la deuda que presenta el sistema.

Las entidades reguladoras han anunciado planes para ampliar el sistema de OPI basado en el registro, algo que ya se está probando en los consejos de empresas pequeñas en China y que podría extenderse a los grandes consejos este año.

Estas reformas, tan necesarias, deberían mejorar la fijación de precios de las OPI en los mercados y contribuir también a mejorar la eficiencia de los mercados de capital del país. A corto plazo, también favorecen la financiación mediante acciones, que ya forma parte de la financiación del sistema.

Conclusión

El ciclo de crédito en China ya ha tocado fondo. Parece que va a continuar recuperándose, ya que el crédito del sistema bancario paralelo y la financiación mediante acciones, dos componentes de la financiación que representan más de una tercera parte del total, están aumentando.

Tal y como hemos comentado anteriormente, China ha perseverado en su decisión de reducir la deuda2. Con su política de reducción de riesgos financieros entre 2018 y 2021, y a pesar de la guerra comercial con Estados Unidos y la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, la campaña de reducción de la deuda está contribuyendo a desatascar de forma gradual el sistema de crédito.

Las pruebas recientes demuestran que su insistencia en el desapalancamiento, retirando las garantías implícitas y tolerando los impagos y las quiebras, ha dado resultado.

Así, por ejemplo, la empresa estatal China Huarong Asset Management Company, que ha estado inmersa en un proceso de restructuración después de dejar de hacer públicos sus resultados financieros anuales, ha anunciado recientemente unos beneficios de 370 millones de renminbis (58,4 millones de dólares) el año pasado, lo que supone un gran cambio respecto a las pérdidas de 102.900 millones de renminbis registradas en 20203.

En nuestra opinión, todo ello indica que el riesgo de deuda en China no debería preocuparnos en exceso4

Referencias

1 Véase «Chi on China: China’s Deleveraging Strategy and Evidence», 22 de noviembre de 2017

2 Véase «Chi on China: When Structural Objectives Clash with Cyclical Forces», 7 de enero de 2022.

3 «China Hurong Asset Management Swung to Profit in 2021», MarketWatch, 20 de marzo de 2022. Extraído de https://www.marketwatch.com/story/china-huarong-asset-management-swung-to-profit-in-2021-271647819906

4 Véase «Chi on China: China’s Debt Vulnerability (V) – Defying Dire Predictions», 4 de febrero de 2022

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