Los rendimientos en Estados Unidos se sitúan próximos al 4%, lo que nos llevó a recoger beneficios en nuestra infraponderación en duración estadounidense, llevando a neutral la asignación a deuda pública y bonos estadounidenses en nuestras carteras multiactivos. En nuestra opinión, la creciente preocupación por las perspectivas de crecimiento debería limitar la tendencia alcista de los rendimientos de los bonos a partir de aquí.
Pensamos que sigue habiendo un riesgo significativo de caída de la renta variable, como consecuencia de los ajustes en las cifras de beneficios empresariales. La renta variable europea es la que se enfrenta a una mayor caída de beneficios, por lo que representa nuestra principal posición corta.
Favorecemos las posiciones en renta variable china (y japonesa). La renta variable china se ve favorecida por la mayor orientación expansiva de la política monetaria, la flexibilización de la normativa, unas favorables expectativas de beneficios, unas valoraciones atractivas y la posibilidad de que la política china de cero tolerancia al covid comience a suavizarse.
Nuestro nivel de convicción sobre las perspectivas favorables del crédito europeo de grado de inversión está aumentando. Los fundamentales son sólidos, la deuda de grado de inversión presenta una valoración atractiva en relación con la renta variable, es posible que los gobiernos y el Banco Central Europeo aprueben medidas de ayuda (por ejemplo, en sectores como el de las materias primas), y el nivel de endeudamiento de las empresas está disminuyendo, mientras mantienen un nivel elevado de efectivo, por lo que no vemos presión de desapalancamiento.
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