Mantenemos el optimismo en lo que respecta a las perspectivas de la deuda emergente, ya que pensamos que el crecimiento económico va a mantener su solidez en 2025, respaldado por el consumo privado, la inversión y las exportaciones. Además, la inflación ha disminuido y se acerca ya a los niveles habituales, lo que debería favorecer la orientación expansiva de la política monetaria.
Por último, siguen registrándose entradas de capital en la deuda externa emergente denominada en divisa extranjera, en la deuda denominada en divisa local y en la deuda corporativa, mientras que la oferta de estos bonos se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia.
No obstante, la volatilidad podría continuar debido a las elecciones estadounidenses de noviembre, la reacción de los precios de las materias primas al contexto geopolítico y la incertidumbre en torno al ritmo de crecimiento de la economía china. No pensamos que ninguno de estos factores vaya a desestabilizar los fundamentales de las economías emergentes ni de los mercados de renta fija, pero sí podrían ofrecer la oportunidad de ajustar la exposición.
Mientras tanto, la combinación actual de factores técnicos y fundamentales positivos respalda la inversión en deuda emergente, ya que permite disfrutar de unos rendimientos relativamente más elevados.
LA DEUDA DENOMINADA EN DIVISA LOCAL OFRECE LAS OPORTUNIDADES MÁS ATRACTIVAS
Normalmente, la rentabilidad de la deuda emergente no se ha visto favorecida por el inicio del ciclo de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Sin embargo, los ciclos previos han solido venir acompañados de una recesión y de una escasa demanda de los activos de mayor rendimiento, mientras que el ciclo actual se caracteriza por un crecimiento sólido y una fuerte demanda. Además, los datos históricos también demuestran que la deuda emergente denominada en divisa local podría imitar a la Reserva Federal, con una caída del rendimiento y un aumento del precio.
Además, los rendimientos de la deuda emergente denominada en divisa local han subido de forma notable en los últimos años, y los rendimientos reales (ajustados a las expectativas de inflación) se sitúan actualmente en unos niveles muy atractivos en términos históricos, sobre todo en relación con Estados Unidos. La combinación de crecimiento económico, estabilidad de la inflación, tipos de interés más bajos y valoraciones atractivas nos lleva a pensar que la clase de activos podría ofrecer una sólida rentabilidad a corto y medio plazo.
No obstante, la selección por países es importante, ya que algunas regiones o países concretos están más avanzados que otros en el ciclo de recortes de tipos, y algunos otros ni siquiera lo han iniciado. Pensamos que América Latina podría seguir liderando los recortes de tipos, con Colombia, Chile y Perú en cabeza. En Europa Oriental, Hungría, República Checa y Rumanía podrían ser los países que lideraran los recortes de tipos de interés, mientras que otros países como Turquía y Egipto parecen estar en vías de alcanzar un nivel de estabilidad que podría permitirles recortar los tipos en los próximos trimestres.
ATRACTIVOS RENDIMIENTOS DE LA DEUDA CORPORATIVA EMERGENTE
Los diferenciales de la deuda corporativa emergente se han reducido en los últimos trimestres, lo que ha hecho que ciertos países o sectores hayan comenzado a resultar caros en términos absolutos. Sin embargo, en relación con los mercados de Estados Unidos o de otros países desarrollados, mantienen su atractivo. En la actualidad, el rendimiento de la deuda corporativa emergente de grado de inversión es más de 30 puntos básicos superior al de los mercados desarrollados, mientras que el de la deuda corporativa emergente de alto rendimiento está casi 70 puntos básicos por encima.

En conjunto, las empresas de mercados emergentes muestran unos fundamentales sólidos, y los datos más recientes de beneficios apuntan a unas perspectivas favorables. Aunque las tensiones geopolíticas, como el conflicto en el Mar Rojo, podrían llegar a afectar a las cadenas de suministro, las empresas de los mercados emergentes han reaccionado con rapidez a la hora de hacer funcionar sus modelos de negocio, cambiar de proveedores u optimizar su estructura de costes para minimizar el impacto.
Por último, pensamos que el actual contexto de factores técnicos positivos se mantendrá al menos hasta finales de 2024. La oferta de deuda corporativa ha aumentado recientemente, pero sigue siendo muy inferior a la que se registraba antes de la pandemia. En nuestra opinión, este nivel más moderado de oferta de bonos podría mantenerse hasta final de año.
SELECCIÓN DE TÍTULOS EN DEUDA SOBERANA DENOMINADA EN DIVISA EXTRANJERA
Mantenemos nuestras perspectivas positivas para la deuda soberana emergente denominada en divisa extranjera, gracias a la mejora de los fundamentales, los recortes de tipos de interés en los mercados desarrollados y la demanda constante de bonos con un rendimiento relativamente elevado. Sin embargo, seguimos pensando que es posible que los resultados muestren una cierta disparidad y que algunos mercados ofrezcan un mayor potencial de rentabilidad. Por ejemplo, podríamos encontrar oportunidades interesantes entre las situaciones más idiosincráticas, como la continua restructuración de la deuda en Ucrania o Sri Lanka, o en ciertos mercados frontera, como Egipto y otros países africanos, que podrían beneficiarse de un crecimiento económico más pronunciado y de la continua demanda de los rendimientos superiores que ofrece su deuda.
LA ECONOMÍA CHINA Y EL CONTEXTO POLÍTICO PODRÍAN IMPULSAR LA VOLATILIDAD
El gobierno chino ha ampliado e intensificado recientemente sus intentos de revitalizar la economía del país. Aunque aún es demasiado pronto para saber si las medidas anunciadas tendrán éxito o para anticipar el alcance real de las medidas que acabará implantando el gobierno, lo cierto es que estos esfuerzos podrían mejorar de manera significativa las perspectivas de las economías regionales de los mercados emergentes. No obstante, China sigue enfrentándose a sus propios problemas, que también afectan a la economía mundial. De cara a 2025, la atención de los mercados se centrará en los objetivos de crecimiento, ya que la situación del mercado inmobiliario afecta a la actividad económica del país. Sin embargo, si se intensifican las medidas actuales o futuras, podríamos asistir a un crecimiento positivo de la economía china antes de lo previsto, lo que favorecería también a la deuda global emergente.
En 2024 se han celebrado importantes elecciones en algunos mercados emergentes, como Sudáfrica, la India, Indonesia y México, lo que ha creado ciertas oportunidades. No obstante, la atención está ahora puesta en las consecuencias de las próximas elecciones estadounidenses. Tanto las elecciones a la presidencia como al Congreso están muy reñidas, pero el resultado podría tener importantes consecuencias en múltiples ámbitos, como la política monetaria y fiscal, el comercio internacional y la propensión al riesgo en el caso de impugnación de las elecciones.
Aunque siempre se aconseja un cierto grado de prudencia ante acontecimientos importantes, seguimos pensando que los inversores deberían centrarse en los factores fundamentales que impulsan la rentabilidad de los mercados a largo plazo. Las perspectivas fundamentales de la deuda emergente corporativa y soberana siguen siendo favorables, y el nivel actual de rendimientos ofrece una compensación atractiva por la incertidumbre que impera en los mercados.