Perspectivas para el crédito

La deuda corporativa global ha obtenido buenos resultados en lo que va de año, a pesar de los periodos de incertidumbre económica y volatilidad política. Aunque la incertidumbre persiste, mantenemos unas perspectivas favorables para la clase de activos, ante la solidez del crecimiento económico en Estados Unidos y la eurozona, la demanda constante y el inicio del ciclo de recortes de tipos de interés en Europa y, más recientemente, en Estados Unidos.

A pesar de la disparidad que muestran los datos históricos en relación con los resultados obtenidos por la deuda corporativa durante ciclos anteriores de recortes de tipos, nuestra labor de análisis señala que, en aquellos casos en los que dicho recorte no coincidió con una recesión, o en los que sí se produjo una recesión, pero de carácter leve, la deuda corporativa obtuvo buenos resultados en relación con otras clases de activos.

No obstante, la reducción de los tipos de interés oficiales en Estados Unidos debería favorecer las perspectivas, no solo de las compañías estadounidenses, sino de las de todo el mundo desarrollado, mientras que la reducción de los rendimientos de la deuda pública global podría favorecer la rentabilidad total de la deuda corporativa aunque los diferenciales se mantuvieran estables.

La demanda de deuda corporativa ha mantenido su solidez durante el año, y no pensamos que esto vaya a cambiar en los próximos trimestres. A pesar de los periodos de incertidumbre y volatilidad que vivimos a principios de 2024, el mercado absorbió con rapidez la emisión de deuda corporativa de grado de inversión, que se acercó a sus máximos históricos. En Estados Unidos, la demanda ha superado a la oferta en 3,7 veces en lo que va de año.1 A medida que los recortes de tipos vayan favoreciendo la reducción de los rendimientos de los títulos a corto plazo, podríamos asistir a un aumento de la demanda en los próximos trimestres cuando los inversores vayan abandonando su exposición a los fondos del mercado monetario para dirigirla a los fondos de deuda corporativa.

La volatilidad relacionada con las elecciones y la incertidumbre geopolítica continúan siendo los riesgos principales, pero pensamos que la combinación de unos fundamentales sólidos y una demanda constante de la clase de activos justifica la exposición a la deuda corporativa.

LA RESERVA FEDERAL PARECE HABER LOGRADO UN ATERRIZAJE SUAVE DE LA ECONOMÍA

La flexibilización de la política monetaria en la eurozona y Estados Unidos debería impulsar la actividad económica y, por ende, los beneficios empresariales. Sin embargo, el probable éxito de la Reserva Federal a la hora de lograr el aterrizaje suave de la economía constituye otro indicador de la evolución del ciclo económico del país. Aparte de una breve caída durante la pandemia de 2020, la última vez que Estados Unidos se enfrentó a una recesión técnica fue hace más de 15 años, a causa de la crisis financiera mundial de 2008. Si nos remontamos aún más atrás, la economía estadounidense solo ha vivido tres recesiones en los últimos 40 años, y solo una de ellas, la que siguió a la crisis financiera mundial, se prolongó durante más de un año. En comparación con el periodo previo de 40 años, en el que hubo ocho recesiones, la reducción de la volatilidad en el ciclo económico estadounidense resulta especialmente notable.2

Aunque las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, pensamos que a los inversores de deuda corporativa les puede tranquilizar pensar en la posibilidad de que la volatilidad del ciclo económico haya disminuido, ya que ello podría reducir la prima de riesgo de la deuda corporativa frente a la deuda pública y favorecería la reducción de los diferenciales de rendimiento de la deuda corporativa.

IMPORTANCIA DE LA SELECCIÓN DE TÍTULOS Y SECTORES

A pesar de nuestro optimismo en lo que respecta a las perspectivas a medio plazo para la clase de activos, la reducción de los beneficios (y algunas revisiones a la baja de las previsiones de beneficios) que se ha registrado en ciertos sectores nos recuerda que la selección de títulos y sectores sigue siendo importante tanto para la gestión de riesgos como para la identificación de oportunidades de revalorización del capital.

Por ejemplo, somos cada vez más optimistas en lo que se refiere al sector inmobiliario, tanto en el mercado de grado de inversión como en el de alto rendimiento. Muchas compañías del sector, sobre todo en la eurozona, se vieron afectadas por las subidas de tipos de interés, pero los recortes podrían aliviar la presión sobre los costes de financiación de las empresas, favoreciendo así un círculo virtuoso.

En el sector bancario, pensamos que las condiciones favorecen los buenos resultados, pero estos pueden ser mejores en unos países que en otros. En la eurozona, por ejemplo, el Banco Central Europeo ha confirmado la solidez del sector, que cuenta con abundante capital y liquidez. Sin embargo, mostramos una mayor prudencia con respecto a las perspectivas de Francia, dado su actual entorno económico y político, y un mayor optimismo en los mercados periféricos, como Grecia y España. Grecia podría recuperar pronto su calificación de grado de inversión, mientras que la recuperación de la economía española se produce a un ritmo más rápido que la de otros países de la eurozona.

Por último, pensamos que los inversores deberían ser más selectivos en los sectores más cíclicos del mercado, especialmente en el sector automovilístico. En la eurozona, por ejemplo, la demanda se ha visto afectada por la debilidad del entorno económico, y pensamos que la presión normativa, la competencia procedente de Asia y el coste de la transición desde los motores de combustibles fósiles a los vehículos eléctricos podrían seguir ejerciendo presión sobre los márgenes de beneficios.

ATENCIÓN A LOS RIESGOS GEOPOLÍTICOS

Aunque somos optimistas en lo que respecta al mercado de deuda corporativa de Estados Unidos y la eurozona y seguimos pensando que las perspectivas de los sectores de grado de inversión y alto rendimiento son favorables, las valoraciones son elevadas, por lo que la clase de activos podría verse afectada por el deterioro de la confianza de los inversores.

La guerra de Ucrania, la intensificación de las tensiones en Oriente Próximo, los problemas de suministro en el Golfo de Arabia… Todas estas circunstancias podrían acelerarse de repente, lo que provocaría preocupación en los mercados y aumentaría la volatilidad, afectando también a la confianza de los inversores.

Por otro lado, los mercados de deuda corporativa de la eurozona registraron un aumento de la volatilidad ante la reciente celebración de elecciones nacionales y al Parlamento de la Unión Europea, por lo que esperamos que los inversores extremen la prudencia de cara a las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Aunque dichas elecciones podrían tener un impacto significativo, sobre todo en lo que respecta a la política fiscal y el comercio internacional, es probable que el resultado siga siendo incierto tras la celebración de elecciones, si este acaba siendo muy reñido o ajustado.

A los mercados nos les gusta la incertidumbre, así que todo lo que no sea una victoria clara de uno u otro partido, con claras consecuencias políticas, podría aumentar la volatilidad y reducir la confianza de los inversores, que suelen mostrarse reacios a asumir riesgos adicionales.

[1] Bloomberg: US Investment-Grade Bonds Return 5.8% in Best Quarter of 2024 -Bloomberg

[2] U.S. Business Cycle Expansions and Contractions” National Bureau of Economic Research (NBER). 14 marzo 2023. US Business Cycle Expansions and Contractions | NBER 30 septiembre 2024

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top