Inversión en megatendencias con fondos temáticos y ETF (segunda parte)

Un nuevo estudio del Grupo de Análisis Cuantitativo de BNP Paribas Asset Management profundiza en las estrategias de inversión temática, que invierten en las megatendencias a largo plazo que están configurando las economías, la sociedad y los modelos de negocio. Este es el segundo de dos artículos, en el que analizamos los sesgos típicos de las estrategias temáticas.  

En este artículo, evaluamos la inversión en renta variable de las estrategias temáticas activas y pasivas (es decir, fondos cotizados o ETF). Las estrategias seleccionadas invierten en temáticas como la sostenibilidad alimentaria y agrícola, la gestión sostenible de los recursos hídricos, el impacto climático, la sostenibilidad medioambiental, la innovación en el sector sanitario y el consumo, la energía sostenible y la tecnología disruptiva.

Distintas temáticas con sesgos diferentes

Las distintas temáticas presentan sesgos diferentes. A continuación, mostramos los sesgos más habituales de las diferentes estrategias temáticas de inversión en renta variable, que tienden a mantenerse en el tiempo. Para cuantificarlos, comparamos la asignación de fondos activos y pasivos con la asignación de un fondo indexado al MSCI World.

¿Por qué utilizamos el índice MSCI World? Aunque es posible que no se trate del índice natural para los fondos temáticos seleccionados, pensamos que los resultados permiten al inversor sustituir un fondo de inversión global que replica la evolución del índice MSCI World por una estrategia temática.

Los inversores deben tener en cuenta que la elección de una estrategia temática introduce ciertos sesgos, como el riesgo de error de seguimiento (tracking error), que no están presentes en un fondo pasivo indexado al MSCI World. El error de seguimiento refleja la diferencia entre la composición de la estrategia y la del índice.

Al descomponer el riesgo de error de seguimiento de cada una de las estrategias temáticas activas y ETF, vemos que dicho riesgo es relativamente elevado. Está compuesto por: 

  • Una beta[1] distinta a 1 (a diferencia de la beta del fondo indexado)
  • Aportación de los sesgos de estilo, sector y país
  • Aportación del riesgo relacionado con el hecho de que la rentabilidad sobre el índice no está correlacionada con la rentabilidad del resto de los sesgos 

Gráfico 1
Aportación marginal de los factores de riesgo sistemático, como la beta, el estilo, el sector o el país, al error de seguimiento de ciertas estrategias temáticas activas en relación con el índice MSCI World

Información a 27 de junio de 2024. Únicamente a efectos ilustrativos. La presente información no constituye una oferta ni una solicitud de compra o venta de valores ni una recomendación de inversión. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Fuente: MSCI y BNP Paribas Asset Management.

Las estrategias temáticas que aparecen en el gráfico 1 se gestionan de manera activa, lo que ofrece a los gestores más flexibilidad para gestionar la exposición a beta, a empresas con diferente capitalización de mercado y a distintos estilos de inversión en línea con los mercados y sectores a los que se dirigen, así como con las ideas de inversión aplicadas.

Gráfico 2
Aportación marginal de los factores de riesgo sistemático, como la beta, el estilo, el sector o el país, al error de seguimiento de ciertos ETF temáticos en relación con el índice MSCI World

Información a 27 de junio de 2024. Únicamente a efectos ilustrativos. La presente información no constituye una oferta ni una solicitud de compra o venta de valores ni una recomendación de inversión. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Fuente: MSCI y BNP Paribas Asset Management.

Tal y como se puede comprobar, el error de seguimiento en relación con el fondo indexado al MSCI World varía de un fondo a otro. Contrariamente a lo que se cree, la beta, que expresa la medida en la que el fondo se mueve en relación con el índice, no es lo que más contribuye al error de seguimiento.

En nuestra opinión, estas conclusiones destacan la gran importancia de la construcción de la cartera y la gestión de riesgos a la hora de integrar la inversión temática en una cartera global.

Los inversores han de evaluar los sesgos sistemáticos que trae consigo la inversión en estrategias temáticas y tenerlos en cuenta a la hora de realizar inversiones temáticas, ya que es posible que lo que más les interese sea el error de seguimiento relacionado con la temática, puesto que puede generar valor.

Asignación estratégica con inversión temática

La manera más sencilla de evitar un resultado inesperado es mediante la construcción de inversiones satélite para invertir en estrategias temáticas. Los inversores invertirían en una selección de estrategias temáticas especializadas con, por ejemplo, betas diferentes, de manera que la beta de la cartera total esté próxima a 1 (y en línea con la beta del fondo indexado al MSCI que sustituye). Ello contribuye a gestionar otros sesgos y a garantizar que la rentabilidad generada por la inversión temática se deriva en la mayor medida posible del alfa temática.

En lugar de recurrir a estrategias temáticas más especializadas, los inversores pueden también acudir a estrategias más amplias que invierten en una gama más variada de temáticas, con el fin de obtener el alfa temática de estrategias con sesgos más diversificados.

Veamos dos ejemplos:  

  • En una estrategia de innovación en el sector sanitario, las posiciones en grandes farmacéuticas, que suelen tener un sesgo de beta más defensivo, pueden combinarse con posiciones en compañías biotecnológicas, que suelen ofrecer un sesgo de crecimiento.
  • En una estrategia de transición energética, las posiciones en empresas tecnológicas orientadas al crecimiento se pueden combinar con posiciones en compañías de suministros públicos generadoras de rentas, lo que ofrece flexibilidad para gestionar la beta de la estrategia. 

Los inversores más experimentados pueden ir un paso más allá y asegurarse de que controlan las diversas exposiciones a los sesgos sistemáticos. No tenemos muy claro cómo puede alcanzarse este objetivo sin recurrir a la optimización de la cartera.

En un artículo reciente de BNP Paribas Asset Management[2], explicamos en detalle cómo utilizar la optimización de la cartera para asegurarse de que el error de seguimiento de la cartera temática satélite solo tiene exposición al error de seguimiento temático.

La cartera final de asignación estratégica con una inversión satélite temática puede configurarse de tal manera que tenga la misma exposición a los sesgos sistemáticos que una cartera sin estrategias temáticas. La incorporación de una pequeña cantidad de alfa temática a través de inversiones temáticas puede aumentar la rentabilidad y los ratios de Sharpe[3] de las carteras de asignación estratégica de manera significativa.

[1] La beta mide la volatilidad de los precios en relación con el mercado. Compara la variación porcentual del precio de una cartera con la variación porcentual del mercado. La beta de un fondo que replica la evolución del mercado es siempre 1, ya que el fondo de mercado evoluciona en línea con el índice.  

[2] Koye Somefun, Romain Perchet, Chenyang Yin, Raul Leote de Carvalho. (2022) «Allocation to Thematic Investments», Financial Analysts Journal, https://doi.org/10.1080/0015198X.2022.2112895  

[3] El ratio de Sharpe describe la rentabilidad sobre el índice por cada unidad adicional de riesgo que se asume. Un ratio más alto implica una mayor rentabilidad de la inversión en comparación con la cantidad de riesgo de la misma.

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

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