Hablemos: Evolución del contexto de la deuda privada

En un contexto de incertidumbre macroeconómica generalizada, la inversión en crédito privado en Europa continúa creciendo, respaldada por una gama cada vez más amplia de clases de activos, así como por la evolución de la normativa. En el siguiente artículo, nuestros expertos en inversión en infraestructuras nos dan su opinión sobre el futuro de la clase de activos. 

El mercado mundial del crédito privado se ha expandido con rapidez en los últimos quince años. La reducción de la actividad de concesión de préstamos por parte de los bancos, provocada por la crisis financiera mundial y las restricciones posteriores, ha favorecido que las instituciones financieras no bancarias y las entidades crediticias privadas hayan ido ofreciendo volúmenes cada vez mayores de financiación de deuda.

Según las cifras publicadas recientemente por la agencia de calificación crediticia Moody’s, el valor de los activos gestionados en el segmento del crédito privado a escala mundial podría pasar de 500.000 millones de dólares en 2014 a casi 3 billones en 2028. 

El crédito privado se ha concedido normalmente a empresas que desean obtener capital fuera de los canales que ofrecen los bancos tradicionales y que no cumplen los requisitos para obtener préstamos bancarios convencionales. «En el ámbito empresarial, la deuda privada va específicamente dirigida a aquellas compañías que quieren crecer rápidamente», explica Christophe Carrasco, director de préstamos a la pequeña y mediana empresa.

«Desean consolidar su mercado y mantener la ventaja que trae consigo ser una compañía pionera en su ámbito. Desde la perspectiva de la entidad de crédito, se trata de empresas con potencial para generar un sólido flujo de caja a largo plazo, por lo que están en disposición de devolver los préstamos y cubrir los pagos de intereses».

Carrasco señala que el mercado europeo va algo por detrás del estadounidense, donde en torno al 80% de los préstamos a empresas se financian con deuda privada.

«Europa está compuesta por muchos países diferentes, por lo que no resulta fácil aplicar un mismo mecanismo de deuda privada. Además, la industria estadounidense de fondos de pensiones cuenta con una trayectoria mucho más larga de participación en el segmento de la deuda privada. No obstante, estamos viendo un interés cada vez mayor por la deuda privada en Europa, con el desarrollo de nuevas clases de activos y, posiblemente, mayores niveles de participación de los inversores particulares».

Crédito privado: oportunidades y riesgos

Existen diversas razones para considerar la inversión en crédito privado:

  • La prima de rentabilidad de estas inversiones significa que pueden ofrecer mayor rentabilidad que la deuda cotizada de alto rendimiento con una calificación crediticia similar.
  • Las inversiones en crédito privado pueden ofrecer mayor protección en periodos de caída de los mercados que los bonos tradicionales no garantizados gracias al uso de cláusulas de protección.
  • La volatilidad de los precios en el segmento del crédito privado puede ser menor que en otros ámbitos del universo de renta fija.
  • La falta de correlación entre la renta variable y los bonos favorece que el crédito privado pueda incorporar una capa adicional de diversificación a las carteras de inversión.

No obstante, junto a las ventajas mencionadas, hay que valorar también posibles riesgos, como la relativa falta de liquidez y de información de mercado en relación con las inversiones en crédito privado, así como la mayor sensibilidad a los cambios que puedan producirse en las condiciones macroeconómicas y de mercado.

La incertidumbre macroeconómica que han provocado recientemente los planes del presidente Donald Trump de imponer una serie de aranceles generalizados a muchos de los principales socios comerciales de Estados Unidos ha puesto de manifiesto la gran importancia de la gestión de riesgos.

Stéphane Blanchoz, director de soluciones alternativas, señala: «La volatilidad que han registrado los mercados tras el anuncio de aranceles por parte del presidente Trump en el Día de la Liberación ha puesto a prueba a los mercados de crédito privado, en el sentido de que ha puesto de manifiesto cuáles son los factores principales a los que debemos prestar atención a la hora de construir carteras de crédito privado».

Por ejemplo, explica Blanchoz, resulta crucial mantener unos estándares elevados de suscripción, mientras que la diversificación, por regiones, sectores y clases de activos, también puede ayudar a reducir el riesgo de crédito. «Por último, las gestoras deben hacer un uso prudente del apalancamiento para ampliar sus exposiciones».

La importancia de la capacidad de captación de fondos

Una de las principales características de las gestoras líderes en deuda privada es su capacidad para obtener transacciones de calidad fuera del mercado. «Los inversores buscan operaciones propias que minimicen posibles solapamientos en sus carteras», afirma Vincent Guillaume, codirector de deuda de infraestructura. «También buscan gestoras que tengan capacidad para movilizar capital con rapidez y que ofrezcan una rentabilidad atractiva. Es decir, la capacidad de captación de fondos constituye un importante factor diferenciador».

Una trayectoria sólida y una amplia experiencia de mercado son los pilares que sustentan los recursos de captación de las mejores gestoras. «Hemos desarrollado relaciones sólidas con los principales agentes del mercado, como sponsors de private equity, bancos, asesores financieros, promotores y empresas, lo que nos da acceso a las oportunidades que estos ofrecen».

«Estas relaciones son cruciales. Pero si bien llevamos a cabo nuestra propia búsqueda de financiación en el marco del equipo de deuda privada, tenemos también la suerte de formar parte del Grupo BNP Paribas, lo que nos ofrece un acceso privilegiado a la banca de inversión corporativa y a las redes minoristas que pueden generar un enorme número de oportunidades menos visibles para otros agentes del mercado».

Deuda privada, transición energética y digitalización

Si bien el crédito privado corporativo ha dominado el mercado hasta la fecha, la disponibilidad de deuda privada vinculada a activos reales, como las infraestructuras y los bienes inmuebles, ha ido aumentando de manera constante en los últimos años.

«En Europa, están surgiendo numerosas oportunidades más allá de la deuda senior garantizada más tradicional», afirma Stéphanie Passet, codirectora de deuda de infraestructura. Cada vez hay más oportunidades en perfiles de deuda de mayor riesgo, como el riesgo tecnológico o de desarrollo. «Este contexto supone nuevos retos para las gestoras de inversión en términos de análisis de riesgos y selección de operaciones».

Por su parte, el segmento de la deuda de infraestructura está creciendo con rapidez, impulsado por dos megatendencias: la transición energética y la digitalización. 

En el ámbito energético, las operaciones no se limitan a la producción de energía limpia (eólica, solar o hidráulica, por ejemplo), sino que incluyen también el almacenamiento de baterías y la carga de vehículos eléctricos.

Europa necesita también más infraestructura digital, así como ampliar su capacidad de centros de datos. En lo que se refiere a la evolución del mercado, hemos pasado de financiar proyectos concretos o sociedades instrumentales a aportar capital para grandes carteras de proyectos de promotores.

El futuro de la deuda privada en Europa

La evolución de la normativa permitirá ampliar la base de inversores de los activos privados. 

El Reglamento sobre fondos de inversión a largo plazo europeos (FILPE 2.0) de 2024 ha eliminado los obstáculos que impedían a los inversores particulares participar en ciertos fondos abiertos de deuda privada y de private equity, al reducir los requisitos mínimos de inversión y flexibilizar las normas en materia de asesoramiento de inversión.

«El Reglamento FILPE 2.0 supone un gran paso hacia la democratización de la inversión en activos privados tanto para los inversores profesionales como para los no profesionales», afirma Blanchoz.

«La incorporación de estrategias de crédito privado a las carteras de inversión en lugar de estrategias tradicionales de crédito o renta variable permite a los inversores mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo».

Mientras se mantenga el contexto de incertidumbre económica, el crédito privado puede ofrecer una rentabilidad más fiable y menos volátil. A medida que la clase de activo vaya madurando, accediendo a nuevos mercados y encontrando nuevas fuentes de capital, su atractivo y su utilidad no harán más que aumentar.

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