Poco más de media docena de empresas de gran capitalización representan una proporción cada vez mayor de la capitalización bursátil total del mercado de renta variable estadounidense1, en especial en el caso del índice S&P 500 y del índice tecnológico NASDAQ. El principal catalizador de este fenómeno es la rentabilidad excepcional de las conocidas como «siete magníficas». En este artículo, Raul Leote De Carvalho nos explica hasta qué punto es importante este grado de concentración en el mercado.
El elevado nivel de concentración que presenta el mercado de renta variable estadounidense ha dificultado la construcción de carteras de alta convicción sin infraponderar o sobreponderar de forma considerable las empresas de mayor capitalización en relación con el índice.
En consecuencia, estas compañías de gran capitalización han sido las que han contribuido en mayor medida a la rentabilidad superior que han obtenido los fondos de alta convicción1 frente a su índice de referencia. Esta situación ha provocado que resulte más complicado superar a los índices.
En efecto, existe un elevado riesgo de registrar una rentabilidad inferior a la del índice de referencia desde que los gestores de carteras de alta convicción se han visto obligados a financiar sus ideas de inversión vendiendo parte de sus posiciones en estas compañías de gran capitalización.
Además, en numerosos fondos de alta convicción, las normas tradicionales de diversificación y, en algunos casos, las limitaciones normativas diseñadas para garantizar un nivel adecuado de diversificación en las carteras, han evitado que los gestores tengan una gran exposición a estas empresas, aun cuando quisieran tenerla.

Excelentes resultados de las siete magníficas
En 2023 y 2024, este grupo de empresas registró una rentabilidad considerablemente superior a la del mercado en su conjunto al lograr una rentabilidad agregada neta del 155% durante ese periodo de dos años. En cambio, los índices S&P 500 y NASDAQ (excluidas las «siete magníficas») tan solo protagonizaron una subida del 23,7% y del 0,6%, respectivamente, durante el mismo periodo de tiempo.
La ponderación de las «siete magníficas» en el NASDAQ ha aumentado en más de un tercio desde diciembre de 2014, mientras que en el S&P 500 se ha prácticamente cuadriplicado. En consecuencia, el nivel de concentración en el mercado bursátil estadounidense se encuentra en máximos históricos y resulta incluso superior al registrado durante la burbuja de las puntocom de finales de la década de 1990 (véase el gráfico 2).

Por lo general, los ingresos netos de las diez empresas de mayor capitalización han aumentado en consonancia con el crecimiento de su capitalización de mercado. En la actualidad, las valoraciones de este grupo se asemejan a las de los otros 490 valores que integran el índice S&P 500 y, aunque puedan no parecernos baratas, no resultan tan elevadas como en el año 2000.
Cuidado con el error de seguimiento
Cabe la posibilidad de que los inversores en fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) que replican índices ponderados por capitalización bursátil, como el S&P 500 o el MSCI USA, hayan obtenido buenos resultados en los últimos años, ya que se han visto beneficiados por invertir en estas empresas de gran capitalización mientras acrecentaban su tamaño. Sin embargo, ahora podrían estar en peligro.
Si bien estas empresas de gran capitalización han registrado unos beneficios excepcionalmente sólidos durante los últimos años, como ya hemos comentado, para que aumente el nivel de concentración en ellas tendrán que ser capaces de mantener este extraordinario crecimiento de los ingresos netos, y puede que cada vez les resulte más difícil mantener semejante nivel de crecimiento.
Así las cosas, es posible que los inversores quieran ahora protegerse frente al riesgo de sobreexposición a estas grandes empresas. En tal caso, podrían optar por invertir en un fondo gestionado de forma activa y delegar en el gestor del fondo el momento de reducir la ponderación en estas empresas de gran capitalización o, al menos, la cuestión de la diversificación de la cartera.
Otro enfoque podría consistir en invertir en un ETF equiponderado, lo que permitiría reducir la exposición a compañías de gran capitalización e incrementar la exposición a empresas de menor capitalización en el S&P 500.
[1] Las estrategias de alta convicción invierten en un reducido número de títulos. Entre las posibles ventajas de la adopción de un enfoque más concentrado figuran la obtención de rentabilidades más elevadas, mientras que entre los posibles riesgos figuran una mayor volatilidad, un aumento del riesgo de sufrir pérdidas y, posiblemente, un incremento de la tensión en vista de que se realizan inversiones de mayor envergadura en un reducido grupo de empresas.