Los inversores parecen mostrar un gran interés por la deuda de infraestructura, en un contexto complicado para la captación de fondos en los mercados privados. Vincent Guillaume y Stephanie Passet, codirectores de deuda de infraestructura, aconsejan la adopción de un enfoque disciplinado frente al riesgo.
Los inversores deben prestar atención a las gestoras que están aumentando su perfil de riesgo avanzando en la estructura de deuda1.
También hay que considerar otros riesgos, como el riesgo tecnológico, en relación con sectores más nuevos de la transición energética, y el riesgo de mercado. Por último, en lugar de financiarse en la fase inicial de construcción, ahora se tiende a financiar las energías renovables en una fase más temprana del proyecto en cuestión. En nuestra opinión, todas estas tendencias justifican un enfoque conservador de propensión al riesgo.
En el mercado de deuda de infraestructura, el segmento con categoría inferior a grado de inversión2 está registrando un crecimiento especialmente acusado, ya que permite a los inversores obtener un rendimiento neto similar al de la renta variable de infraestructura, pero con la ventaja añadida de la protección frente a las caídas que ofrece un producto de deuda.
No obstante, también observamos un mayor interés por el segmento de grado de inversión, sobre todo en relación con las estrategias de impacto y sostenibilidad.
Solidez en un contexto de gran volatilidad
Una de las características más atractivas de la deuda de infraestructura es la capacidad de resistencia que muestra en los distintos ciclos económicos, ya que financia activos que proporcionan servicios esenciales como la electricidad y el transporte.
La clase de activo ha obtenido buenos resultados en distintos entornos: la pandemia de covid, el incremento de los precios de la energía tras la invasión rusa de Ucrania, el aumento de la inflación y las subidas de tipos de interés.
Ha demostrado sus características defensivas en multitud de contextos, lo que ha llevado a los inversores a valorar su capacidad para actuar como un elemento de diversificación de las carteras de inversión en periodos de volatilidad de los mercados. Entre sus características defensivas también destacan las bajas tasas de impago, las elevadas tasas de recuperación y los reducidos niveles de pérdidas.
Gestión de la deuda de infraestructura
La experiencia y la trayectoria son dos de las características principales que han de tener las gestoras de activos. Lo ideal es que también cuenten con:
- una sólida relación con todas las partes de los proyectos de infraestructura, como los patrocinadores, los bancos y los asesores financieros;
- la capacidad de realizar transacciones propias y de emplear el capital de manera eficiente;
- la capacidad para evaluar proyectos muy complejos y para estructurar soluciones personalizadas de financiación.
Áreas atractivas
Pensamos que las áreas de producción de nuevas energías renovables y de soluciones de energía limpia para los sectores industrial y de transporte van a necesitar un importante volumen de financiación.
Vemos oportunidades relacionadas con la estabilización de las redes eléctricas, con el refuerzo de las redes para que puedan dar cabida a fuentes más flexibles de generación de electricidad, como la energía solar. También se ha producido un aumento de los proyectos de almacenamiento de baterías. Existen también oportunidades en las áreas de carga de vehículos eléctricos, respuesta a la demanda de energía3 y eficiencia energética.
En lo que se refiere a la economía circular, vemos oportunidades de financiación en la gestión de residuos, la conversión de residuos en energía y el reciclaje. También pensamos que podrían surgir oportunidades en áreas más nuevas, como la captura de carbono y el hidrógeno verde, pero por ahora representan más riesgos de renta variable que de deuda.
Otra temática interesante es la transición digital, que está impulsando el consumo de datos y, por tanto, la necesidad de infraestructura digital. El año pasado se registró una importante actividad de refinanciación en la conectividad por fibra óptica en Europa. En lo que llevamos de año, ha predominado la financiación de centros de datos, impulsada por la migración continua a la nube y las demandas adicionales de la inteligencia artificial.
Evolución de la estructuración de las operaciones
Los patrocinadores desarrollan cada vez más proyectos situados en numerosos países y en una amplia variedad de subsectores. Esta diversificación está favoreciendo un enfoque más corporativo en la estructuración de las operaciones.
Está aumentando la demanda de plataformas financieras y de financiación de sociedades de cartera, así como de financiación de infraestructuras de estilo corporativo con características de apalancamiento financiero. También vemos un aumento de la tendencia de financiación de un único tramo de los activos de infraestructura.
Los inversores han de seguir siendo selectivos, ya que los riesgos similares a los de la renta variable están cada vez más presentes en la deuda de infraestructura. En este sentido, se incluyen productos que presentan un mayor riesgo por estar más avanzados en la estructura de capital. Los productos pueden también implicar un mayor riesgo tecnológico, por ejemplo, en sectores más nuevos de la transición energética, así como una mayor exposición al riesgo de mercado con proyectos íntegramente comerciales.
Por último, aunque antes era habitual que las energías renovables se financiaran en las etapas iniciales de construcción, ahora la tendencia apunta cada vez más a financiar etapas previas del proceso.
Deuda de infraestructura: un mercado competitivo
El mercado de deuda de infraestructura es cada vez más competitivo, sobre todo en el segmento de deuda con categoría inferior a grado de inversión. No obstante, debemos tener en cuenta que el tamaño del mercado importa, para poder gestionar tanto transacciones del mercado medio como de mayor envergadura. Por eso estamos asistiendo a una consolidación en el sector de la gestión de activos, sobre todo en los mercados privados.
Aunque el tamaño es una ventaja, también es importante contar con la flexibilidad suficiente para aprovechar el atractivo perfil de riesgo-rentabilidad de estas oportunidades de mercado medio.
En este entorno, las gestoras se pueden diferenciar integrándose en grandes plataformas de mercados privados.
Por último, las competencias internas pueden también permitir a las gestoras de inversión considerar transacciones menos obvias que, de otro modo, podrían resultar difíciles de analizar.
Principales retos y oportunidades para el futuro
La solidez de los fundamentales respalda el mercado de deuda europea de infraestructura, con dos importantes tendencias: la transición energética y la digitalización.
La seguridad del suministro energético es algo crucial, ya que el año pasado las energías renovables superaron por primera vez a la producción de carbón en la Unión Europea.
Pensamos que podrían surgir oportunidades en otros ámbito de la transición energética, como la eficiencia energética, el almacenamiento de baterías y, quizás, la captura de carbono. Además, anticipamos una mayor necesidad de inversiones en la mejora de las redes eléctricas.
En lo que se refiere a la digitalización, los centros de datos presentan enormes necesidades de capital. En esta área, Europa se ve superada por el resto de las regiones.
No cabe duda de que la situación geopolítica y las tensiones en materia de comercio internacional constituyen todo un desafío. Sin embargo, la clase de activo ha mostrado capacidad de resistencia en numerosos escenarios de crisis macroeconómicas, y pensamos que esta tendencia se mantendrá.
[1] El tramo de menor riesgo de la estructura de capital de una empresa corresponde a la deuda senior garantizada. A continuación, iría la deuda senior no garantizada, y después los bonos convertibles y la deuda subordinada. Más información en el siguiente artículo: https://www.antiquesage.com/bondholders-capital-structure-coming-stock-market-crisis/
[2] Esta calificación crediticia indica un mayor riesgo de impago y una menor solvencia. Los emisores suelen ofrecer unos tipos de interés más altos para compensar a los inversores por ese riesgo superior.
[3] Respuesta a la demanda: se trata de equilibrar la demanda de las redes eléctricas animando a los clientes a desplazar la demanda a momentos en los que hay más energía disponible o la demanda es menor, normalmente a través del precio o de incentivos económicos.