Un «desafío existencial». Así es como el informe Draghi sobre competitividad europea de 2024 describía la necesidad de medidas estructurales para mejorar el crecimiento económico en la región, estimando el volumen de inversiones necesarias en torno al 5% del PIB. Paul-François Prouvost y Karen Azoulay destacan el papel que jugará el crédito no cotizado en este esfuerzo de inversión.
Un impulso de tal magnitud elevaría la inversión hasta niveles que no se veían desde los años sesenta y setenta del siglo pasado (el Plan Marshall de 1948-1951 aportó una inversión anual adicional de un 1% a un 2% del PIB).
El informe Draghi identifica tres áreas específicas en las que actuar para reavivar el crecimiento económico. Europa debe reconcentrar sus esfuerzos colectivos en:
- Cerrar la brecha de innovación con EE. UU. y China, sobre todo en tecnologías avanzadas.
- Reducir los precios de la energía mientras continúa la descarbonización y la transición de la generación de electricidad hacia fuentes limpias y baratas.
- Elevar la seguridad mediante una capacidad industrial de defensa más sólida y reduciendo la dependencia en áreas como materias primas críticas y tecnología digital.
Ha llegado el momento para el capital privado europeo
El capital privado se encuentra en una posición inmejorable para ayudar a potenciar la competitividad global del continente impulsando la innovación, creando campeones europeos y movilizando las grandes sumas de inversión necesarias. Creemos que Europa se está convirtiendo en uno de los destinos más atractivos para la inversión en activos no cotizados.
Tras la publicación del informe Draghi, y de manera un tanto paradójica, el gobierno Trump ha creado un imperativo adicional para que Europa refuerce su autonomía y su competitividad.
Los argumentos a favor de Europa tienen en cuenta el descenso de los costes de financiación y la brecha de valoración entre las compañías europeas y sus homólogas cotizadas en la bolsa estadounidense, pero se basan sobre todo en el convencimiento creciente de que las reformas económicas, unidas a un entorno estable para la inversión a largo plazo, propiciarán grandes oportunidades de inversión en toda la región.
El informe Draghi menciona la necesidad de inversiones adicionales de unos 800.000 millones de euros anuales hasta 2030. Dado que existe poco margen de maniobra a nivel fiscal fuera de Alemania, será difícil utilizar financiación pública para cerrar esta brecha. Europa ya depende en gran medida en la financiación ajena a través del sistema bancario, al cual le costará proporcionar las sumas necesarias incluso con una mayor integración de sus mercados de capitales.
La combinación de planes de inversión pública inauditos, giros estructurales de la política industrial y realineamiento geopolítico está creando numerosas oportunidades para desplegar capital en sectores estratégicamente importantes, como por ejemplo energía, inteligencia artificial (IA), infraestructura, defensa y aeroespacial.
Tendencias favorables gracias a niveles sin precedentes de gasto público
La transformación de Europa ya se ve impulsada por programas de inversión a gran escala con respaldo gubernamental, como por ejemplo:
- El Pacto por una Industria Limpia, una ambiciosa estrategia de la Comisión Europea con el doble objetivo de transformar el panorama industrial europeo y mejorar la competitividad económica. Movilizará más de 100.000 millones de euros para acelerar el despliegue de energías renovables, descarbonizar el sector manufacturero y asegurar el acceso a materias primas críticas.
- El plan ReArmar Europa / Preparación 2030 contempla más de 800.000 millones de euros de gasto en las áreas de defensa, logística de doble uso (civil y militar), ciberseguridad y resiliencia de las cadenas de suministro.
- Soberanía digital: en febrero de 2025, la UE lanzó InvestAI, una iniciativa para invertir 200.000 millones de euros en IA, infraestructura de computación en la nube, semiconductores y centros de datos.
- El Pacto Verde Europeo es una iniciativa de la UE presentada en 2019 dirigida a asegurar su neutralidad climática de cara a 2050. Se propone movilizar como mínimo 1 billón de euros de fuentes públicas y privadas a lo largo de la próxima década para financiar la transición energética, la movilidad sostenible y la economía circular.
- El gobierno alemán ha establecido un fondo especial de 500.000 billones de dólares financiado con deuda para realizar inversiones en infraestructura digital, de transporte y de seguridad energética.
- Lanzado en mayo de 2022, el plan REPowerEU se propone movilizar 325.000 millones de euros en las áreas de la eficiencia energética, el transporte de energía y el abastecimiento de materias primas críticas.
- La Ley Europea de Chips prevé inversiones públicas y privadas por un importe de 43.000 millones de euros en las áreas de ciberseguridad, computación en la nube, infraestructura digital y semiconductores.
En el marco de todas estas iniciativas, se están movilizando más de 3 billones de euros de capital dirigido por el sector público. Estos programas no son medidas de estímulo a corto plazo, sino vehículos con horizontes de inversión a largo plazo diseñados para canalizar capital público y privado hacia la economía real europea. De esta manera, influyen directamente en el conjunto de oportunidades en los mercados privados.
La oportunidad del capital privado en Europa
Los esfuerzos para elevar la competitividad europea abren nuevas áreas de oportunidades para todas las clases de activo de capital privado:
Private equity
- La política industrial está impulsando las operaciones de segregación de unidades de negocio (carve-outs), la consolidación regional y la construcción de plataformas en sectores como los servicios energéticos, la automatización industrial, la tecnología B2B y la fabricación limpia.
- Los proveedores relacionados con la defensa y la energía se están profesionalizando, ampliando sus actividades y cruzando fronteras para satisfacer la demanda soberana.
Implicaciones para los inversores:
- Acceso a estrategias buy-and-build alineadas con fondos de financiación respaldados por políticas públicas.
- Fuerte demanda de capital de crecimiento en sectores donde la escala es ahora estratégica (como por ejemplo compañías industriales de mediana capitalización).
- Mayores oportunidades de inversión a medida que los patrocinadores disponen mayores operaciones sindicadas alineadas con la política.
Infraestructura
- El Pacto por una Industria Limpia, el Pacto Verde y los planes nacionales de transición energética establecen una hoja de ruta conjunta para convertir la descarbonización en un motor de crecimiento en Europa y contribuir a la soberanía industrial de la región.
En los próximos años se necesitarán billones de euros de inversión en infraestructura en áreas como:
- Energía limpia y asequible (renovables, redes y almacenamiento).
- Economía circular.
- Infraestructura digital (fibra, nubes soberanas, centros de datos descentralizados).
- Movilidad limpia (sobre todo infraestructura para vehículos eléctricos).
- Infraestructura pública y social (educación, salud).
- La mayoría de los proyectos se benefician de un entorno regulatorio estable y maduro, de ingresos vinculados a la inflación y de una descorrelación de la volatilidad de mercado, lo cual ayuda a crear flujos de caja predecibles.
Implicaciones para los inversores:
- Clase de activo creciente de gran importancia para el plan de la UE de fomentar la competitividad, elevar la soberanía y descorrelacionarse de la incertidumbre macroeconómica.
- Diversificación sectorial en las áreas de transición energética y digital.
- Acceso a plataformas en fuerte crecimiento y a transiciones de descarbonización (brown-to-green) en sectores regulados.
- Capacidad de desplegar capital con protección frente a la inflación y una perspectiva largoplacista de flujos de caja.
El capital global se desvía hacia Europa
Europa ofrece estabilidad a nivel macroeconómico y de política económica, combinada con una hoja de ruta estructural que ofrece abundantes oportunidades de inversión. Los planes públicos están creando marcos de coinversión y carteras de proyectos tangibles, no meras listas de deseos. Se busca explícitamente capital privado para complementar y ampliar el impacto del capital público en todas clases de activo. Su despliegue está alineado con objetivos a largo plazo: impacto, resiliencia, seguridad energética y reindustrialización.
Además, la región de beneficia tendencias cíclicas que refuerzan la tesis de inversión:
- Política monetaria favorable: ahora que la inflación se está moderando y los tipos de interés se estabilizan, el Banco Central Europeo está entrando en una fase más expansiva, estimulando el crédito y respaldando el despliegue de capital, sobre todo en los mercados privados.
- Diversificación cambiaria propicia: los activos privados europeos brindan exposición al euro y a otras divisas, lo cual puede aportar ventajas de diversificación a los inversores internacionales.
- Valoración relativa atractiva: en comparación con sus homólogos americanos, los activos privados europeos (sobre todo private equity y en fases de crecimiento) ofrecen puntos de entrada más bajos y un potencial atractivo de rentabilidad a largo plazo, sobre todo en sectores que se benefician de la transformación estructural.
En su conjunto, estos factores no solo definen la ruta hacia una recuperación europea, sino que también describen la refundación de la región al abrir un horizonte amplio para la inversión en mercados privados. Estamos asistiendo al nuevo superciclo del capital privado en Europa, y ha llegado el momento de capturarlo.