Resultados electorales EE.UU. - Una primera interpretación del posible impacto en los mercados

Donald Trump ha sido oficialmente elegido el presidente número 47 de Estados Unidos. Además de mantener el control de la Cámara de Representantes, parece que el Partido Republicano conseguirá también mayoría en el Senado, lo que aumenta de manera significativa la posibilidad de que el presidente electo pueda aplicar sus políticas, más allá del comercio y la inmigración.

Aunque las encuestas apuntaban a unos resultados muy ajustados, los mercados daban más probabilidades a una victoria de Trump. La razón de esta aparente incoherencia la encontramos en los datos de las encuestas previas a las elecciones de 2016 y 2020. Cuando se enfrentaba a Hillary Clinton, Trump quedó un 0,2% por detrás de la candidata demócrata en los estados más disputados, pero acabó ganando las elecciones. Cuando su oponente era Biden, este le sacaba una ventaja del 2%.

En las elecciones actuales, Trump estaba en cabeza por un 0,8%. Es decir, en términos relativos, los resultados obtenidos por Trump en las encuestas de estas elecciones eran mucho más favorables que en las anteriores, así que las probabilidades de victoria eran mayores. Había indicios de que el mercado ya estaba descontando este resultado, ya que tanto el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense como la renta variable del país fueron subiendo y bajando en función de sus posibilidades de victoria.

Ahora que ya se conocen los resultados, los inversores centrarán su atención en las perspectivas de la economía y los mercados mundiales. Para empezar, podemos analizar la rentabilidad que ofrecieron las diferentes clases de activos durante la primera presidencia de Trump (véase el gráfico 1). 

En comparación con las medias históricas, la renta variable superó a la renta fija, y la renta variable estadounidense en particular batió a la no estadounidense. A pesar del impulso que los aranceles deberían haber supuesto para el crecimiento nacional, el índice Russell 2000 no superó al S&P 500, lo que podría reflejar el hecho de que los aranceles medios no aumentaron demasiado durante el primer mandato de Trump.

Las compañías tecnológicas y de crecimiento registraron buenos resultados, aunque cabe suponer que ello se debe principalmente a los factores de carácter más general que impulsan la expansión del sector.

En lo que respecta a la renta fija, los títulos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación (TIPS) se vieron superados por la deuda pública estadounidense, aunque fue el crédito corporativo el que obtuvo mejores resultados. El oro brilló y el dólar estadounidense se fortaleció.

¿Cuántos de estos patrones podrían repetirse en el futuro? El contexto geopolítico es hoy más complicado. Estados Unidos se encuentra en un punto diferente del ciclo económico al que se encontraba en 2016, cuando los tipos de interés oficiales llevaban en niveles reducidos desde la crisis financiera mundial y la inflación se situaba por debajo del objetivo. Posteriormente, la Reserva Federal comenzó a subir los tipos de interés por temor a que los estímulos derivados de los recortes fiscales provocaran el aumento de la inflación.

Aunque resulta imposible cuantificar el impacto de cualquier política en una fase tan temprana, parece razonable prever un nivel de inflación y crecimiento relativamente superior en Estados Unidos en comparación con las expectativas que había antes de las elecciones. El nivel de regulación gubernamental podría disminuir y también se prevé una reducción de los impuestos.

En lo que respecta a los riesgos, a los inversores les preocupa el posible impacto que podría tener el aumento significativo de los aranceles (y la respuesta de los socios comerciales de Estados Unidos) en la inflación y el crecimiento de la economía mundial. La tendencia de «desglobalización» que supuestamente comenzó durante el primer mandato de Trump se mantuvo durante el gobierno de Biden. Lo que avance desde aquí dependerá de lo que se ajusten finalmente los aranceles que pueda imponer Trump a las declaraciones que ha realizado durante la campaña.

Una de las principales diferencias que existen entre la situación actual y 2016 se refiere al volumen del déficit presupuestario y el nivel de deuda. A finales de 2016, el déficit ascendía al 5,5% del PIB, frente al 7,4% que se registraba en junio de 2024, y la deuda pública estadounidense correspondía al 105% del PIB en 2016 frente al 121% a finales de septiembre de 2024 (datos de FactSet). Ante las propuestas de nuevos recortes fiscales del presidente electo, a los inversores les preocupa el nivel futuro de rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense.

Las restricciones a la inmigración devolverían en gran medida al país a la situación que había antes de que Biden se hiciera con la presidencia, aunque cabe esperar que aumenten las presiones salariales dada la baja tasa de desempleo, actualmente en el 4,1%. Los mercados, al igual que la Reserva Federal, prevén una revisión a la baja del número de recortes de tipos de interés. La victoria de Donald Trump en 2016 pilló por sorpresa a la mayoría de los inversores, pero esta vez el resultado ya estaba parcialmente descontado por los mercados. Cabe esperar que la posterior evolución del mercado de renta variable estadounidense refleje la tendencia positiva que los inversores experimentaron tras las elecciones de 2016. 

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top