El crecimiento de la economía estadounidense se ha mantenido firme, pero también lo ha hecho la inflación. En un contexto de aparente equilibrio entre el crecimiento y la inflación en Estados Unidos, la Reserva Federal ha mantenido sin cambios su política monetaria. Lo más probable es que los tipos de interés se mantengan en niveles elevados durante un tiempo para disminuir algo más adelante, aunque últimamente se ha hablado de la posibilidad de que la Reserva Federal anuncie una próxima subida de tipos. En nuestra opinión, no hay muchas posibilidades de que la entidad opte por un cambio de tendencia en su política.
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Evolución de los tipos de interés
Los datos de empleo y de gasto registrados en Estados Unidos desde diciembre de 2024 han acabado con el temor a una recesión que existía el verano pasado, si bien los datos correspondientes a las ventas minoristas y al índice de gestión de compras del sector servicios apuntan a una ralentización de la actividad. En nuestra opinión, en un contexto en el que la inflación (subyacente) se va acercando al objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, el paso de un ciclo de recortes de tipos de interés a uno de subidas de tipos es demasiado grande.
Aunque la inflación se ha mantenido en niveles elevados, la mayoría de los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal siguen considerando que el nivel actual de los tipos de interés es «considerablemente restrictivo», tal y como recogen las actas de la reunión celebrada en diciembre.
El presidente de la entidad, Jerome Powell, insistió la semana pasada en que no hay necesidad de apresurarse en recortar los tipos de interés. Es decir, el nivel actual de tipos de interés debería continuar ejerciendo presión a la baja sobre la inflación.
Sin embargo, una cosa es descartar nuevos recortes de tipos este año y otra muy distinta es cambiar la orientación de la política monetaria y subir los tipos de interés. Dicho cambio no traería consigo una o dos subidas, sino varias. No pensamos que haya muchas posibilidades de que ocurra, ya que los datos muestran que, por el momento, la solidez del crecimiento de la economía estadounidense y del mercado laboral no es tanta como para que se vuelva a reactivar la inflación. La inflación salarial se ha mantenido entre el 3,5% y el 4,0%, con una moderación del coste total de la mano de obra (véase el gráfico 1). La productividad laboral también ha mejorado, lo que contribuye a limitar las presiones inflacionistas (véase el gráfico 2). Serían necesarios varios meses de fuertes datos económicos para cambiar la visión de la Reserva Federal sobre la trayectoria de inflación y la necesidad de endurecer la política monetaria.


¿Y los aranceles?
Los aranceles representan alteraciones transitorias de la oferta, como la subida de los precios del petróleo. Tienen efectos inflacionistas a corto plazo, pero tienden a deteriorar el crecimiento económico a lo largo del tiempo Si la Reserva Federal no se deja influir por dicha alteración transitoria, y siempre que las expectativas de inflación se mantengan en los niveles actuales, la entidad podría reanudar los recortes de tipos de interés una vez que se haga evidente la desaceleración del crecimiento del PIB.
La posibilidad de aranceles recíprocos es otro riesgo para el crecimiento económico y la inflación. Este riesgo no se ha reflejado íntegramente en los mercados, ya que el panorama de los aranceles sigue siendo muy confuso. La caída registrada por las ventas minoristas en enero (la peor caída en un año, de un -0,9% intermensual; de un -0,4% si excluimos el sector automovilístico) y los resultados de la última encuesta trimestral sobre las actividades de préstamo de los bancos elaborada por la Reserva Federal (Senior Loan Officer Opinion Survey), que mostraron un endurecimiento de las condiciones de concesión de préstamos y una reducción de la demanda de préstamos comerciales, ponen de relieve los puntos débiles de la economía que los aranceles podrían agravar.
Por otra parte, es posible que no haya un fuerte impulso fiscal, tal y como se esperaba, para elevar la inflación y los tipos de interés. La razón es que un complejo proceso de conciliación del presupuesto en el Congreso podría llevar muchos meses, sobre todo cuando el Senado y la Cámara de Representantes tienen estrategias fiscales distintas. El nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental también podría suponer un riesgo para el crecimiento, ya que el recorte de gasto es un factor de contracción a corto plazo.
Puede que a los inversores les tranquilice pensar en la rentabilidad que registró el mercado de renta variable durante la primera guerra comercial de Trump. Parece que el anuncio de aranceles no tuvo un efecto duradero en el mercado de renta variable estadounidense (véase el gráfico 3); se le dio más importancia a la política y a los fundamentales económicos.

La inteligencia artificial
El lanzamiento de modelos chinos de inteligencia artificial ha vuelto a poner a las compañías chinas de desarrollo tecnológico en el radar de los inversores. Estos modelos podrían acelerar la adopción de modelos de código abierto y crear un impacto positivo en la productividad de la economía mundial que favorecería a la renta variable y contribuiría a moderar la tendencia de inflación a largo plazo.
Las noticias relacionadas con la inteligencia artificial están impulsando las cotizaciones. En este artículo se habla de la colaboración entre Apple y Alibaba para el desarrollo de características de inteligencia artificial. El índice Hang Seng de Hong Kong también ha subido gracias a las noticias relacionadas con la inteligencia artificial. Tras el nivel mínimo registrado a mediados de enero, el índice ha subido un 22%, gracias en parte al optimismo de los inversores sobre la posibilidad de que los modelos chinos de inteligencia artificial impulsen el sector tecnológico, que se había visto tan castigado desde 2021.
El presidente chino Xi Jinping se reunió la semana pasada con los líderes de las principales compañías tecnológicas, de inteligencia artificial, robótica, nuevas energías, comercio electrónico y semiconductores, lo que pone de manifiesto el renovado apoyo político al sector privado y tecnológico del país.
Tras la reunión que celebró el presidente chino con las empresas privadas a principios de noviembre de 2018, en plena guerra comercial entre Estados Unidos y China, se anunciaron una serie de medidas, que incluían las rebajas de impuestos y la expansión del crédito para pequeñas y medianas empresas. Aproximadamente un mes después de la reunión, la renta variable china tocó fondo e inició una recuperación que se prolongó durante dos años hasta 2021 (aunque las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras).
¿Qué pasa esta semana?
A finales de esta semana, Estados Unidos conocerá los datos correspondientes a la inflación general y subyacente según el índice de gastos en consumo personal del mes de enero. El mercado espera una ligera reducción al 2,4% y el 2,6% respectivamente, gracias a los favorables efectos de base.
En Europa, el BCE publicará el 27 de febrero las actas de la reunión de política monetaria celebrada en enero, que deberían ofrecer alguna pista sobre sus próximas medidas. El mercado espera que la entidad recorte el tipo de la facilidad de depósito en 25 puntos básicos en la reunión que celebrará el próximo 6 de marzo.
Esta semana se conocerán también la previsión final del PIB alemán correspondiente al cuarto trimestre, los datos de febrero del mercado laboral y la última encuesta de confianza empresarial.