Si había alguna expectativa de que el final de la tregua arancelaria de 90 días pudiera ofrecer algo de claridad sobre la política comercial estadounidense, se ha desvanecido por completo ante el anuncio de nuevas pausas, suspensiones y prórrogas.
Aquí puedes escuchar el artículo
Los mercados de renta fija y renta variable han permanecido impasibles, quizás porque lo que les importa ahora no es tanto tratar de entender las tácticas de negociación del gobierno, sino determinar cuál puede ser el impacto económico de los aranceles estadounidenses a la importación.
Los mercados creen que se alcanzarán acuerdos marco en materia comercial o que se ampliarán los plazos para permitir que el resultado final de las negociaciones sea el mantenimiento del actual arancel del 10% y de gravámenes concretos a determinados sectores, pero sin que vuelvan a instaurarse los elevados aranceles que el presidente estadounidense Donald Trump anunció el pasado 2 de abril, el llamado «Día de la Liberación».
Si están en lo cierto, los mercados reaccionarán en mayor medida a los indicios de impacto económico de los aranceles, especialmente a los datos de inflación en Estados Unidos, que a los anuncios que puedan hacerse en materia de política comercial.
Las tácticas de negociación del presidente Trump son imprevisibles, lo que podría inclinar los riesgos hacia un escenario más negativo de lo esperado, como la reactivación de los llamados aranceles «recíprocos». No obstante, lo más probable es que los mercados tengan que ver que esas medidas se mantienen en el tiempo antes de reaccionar de manera significativa.
El mercado laboral estadounidense no acusa el impacto
Los datos de empleo no agrícola correspondientes al mes de junio mostraron la sorprendente solidez del mercado laboral estadounidense, con la creación de 147.000 nuevos puestos de trabajo, frente a las previsiones de consenso, que apuntaban a unos 106.000. Además, se revisaron al alza las cifras de meses anteriores. La tasa de desempleo cayó al 4,1%, a pesar de que las expectativas del mercado apuntaban a un aumento al 4,3%.
Uno de los datos más sorprendentes fue el notable aumento de la contratación pública (73.000 nuevos empleos, más de la mitad de la cifra total). Durante los tres últimos meses, la contratación privada se situaba en una media de 115.000 empleos, no muy por debajo del ritmo registrado en los doce meses anteriores, de 122.000.
Los mercados reaccionaron a los favorables datos de empleo reduciendo al 5% la probabilidad de un recorte de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos en la reunión de política monetaria que celebrará los próximos días 29 y 30 de julio. La entidad no se reúne en agosto, por lo que tendrá todo el verano para evaluar el impacto de los aranceles en la economía estadounidense.
Perspectivas de desinflación en Europa
El pasado 1 de julio se publicaron los índices armonizados de precios al consumo de la eurozona. Tal y como se esperaba, la inflación general aumentó ligeramente al 2% y la inflación subyacente se mantuvo estable en el 2,3%. En general, los datos están en línea con las expectativas.
En su última reunión de política monetaria, el Banco Central Europeo revisó a la baja sus previsiones de inflación general en 2026 del 1,9% al 1,6%, por debajo de su objetivo del 2%.
El mes pasado se registró un aumento de las fuerzas desinflacionistas que afectan a la economía de la eurozona, entre las que se incluye el incremento de las importaciones procedentes de China, en un reflejo del exceso de capacidad que muestra el país. Existe la preocupación de que la presión deflacionista esté adquiriendo carácter endémico en toda la industria china.
La semana pasada, el presidente del país, Xi Jinping, alertó sobre la competencia «desordenada» de precios, y los medios de comunicación estatales y del Partido Comunista han intensificado sus advertencias sobre lo que denominan «involución», o guerras de precios destructivas. El acceso al mercado estadounidense está cada vez más restringido a causa de los aranceles impuestos a la exportación china, por lo que Europa podría recibir una oleada de productos chinos baratos que derivara en una reducción de los precios, impulsada por la fortaleza del euro.
Dólar estadounidense: nuestra divisa, tu problema
El dólar estadounidense mostró debilidad en el primer semestre de 2025. La guerra arancelaria intermitente del presidente Trump, la preocupación de los inversores por las importantes necesidades de financiación del gobierno estadounidense y la inquietud por la continuidad de la independencia de la Reserva Federal han llevado cada vez más a los inversores extranjeros a cubrir su exposición al dólar, lo que ha contribuido a su depreciación frente a otras divisas.

¿Excesivo fortalecimiento del euro?
El euro se ha revalorizado en torno al 14% frente al dólar en lo que llevamos de 2025, alcanzando así su nivel más alto en casi cuatro años.
En la conferencia anual que el BCE celebró la semana pasada en la localidad portuguesa de Sintra, el vicepresidente de la entidad, Luis de Guindos, habló sobre la necesidad de evitar que el tipo de cambio del euro fuera demasiado lejos. En su opinión, aunque el BCE podría ignorar el tipo de cambio actual de alrededor de 1,18 dólares, niveles superiores a 1,20 dólares «serían mucho más complicados» de gestionar.
La fortaleza del euro está abaratando las importaciones y aumentando los precios de las exportaciones de la eurozona. Está dinámica podría tener importantes consecuencias desinflacionistas en la economía de la eurozona, más allá del resultado de las negociaciones arancelarias.
En junio, la presidenta del banco central, Christine Lagarde, señaló que la entidad había casi concluido el último ciclo de política monetaria, en el que los tipos de interés han descendido desde el máximo del 4% alcanzado en junio del año pasado al 2%. No se prevé que el BCE vaya a anunciar un nuevo recorte de tipos en la reunión que celebrará el próximo 24 de julio antes de la pausa estival de agosto.
No obstante, pensamos que la entidad volverá a recortar los tipos después del verano para contrarrestar las fuerzas desinflacionistas.