En abril, las medidas de política económica en Estados Unidos, principalmente en materia de comercio y aranceles, acapararon la atención de los inversores. Ahora que las aguas parecen haberse calmado (sin que podamos descartar nuevas sorpresas), parece oportuno hacer una pausa y analizar lo que ha ocurrido fuera del mercado estadounidense.
Aquí puedes escuchar el artículo
Sorpresas en Alemania
Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, han sido necesarias más de una ronda de votación en el Parlamento alemán para nombrar canciller. Aunque Friedrich Merz acabó siendo finalmente elegido, este pequeño tropiezo no viene sino a confirmar la fragilidad de la coalición entre el partido centrista CDU/CSU y el de izquierdas SPD. Los inversores desearán asegurarse de que su estrecha mayoría resulta suficiente para avanzar en los ambiciosos proyectos fiscales que se pondrán en marcha en los próximos meses.
Los datos económicos de las últimas semanas han resultado bastante tranquilizadores: en el primer trimestre, el crecimiento del PIB alemán fue del 0,2%. La oficina nacional de estadística del país atribuyó dicho crecimiento al aumento del gasto de las familias y de la inversión fija.
Las cifras de crecimiento no fueron tan favorables en otras economías de la eurozona. En Francia, por ejemplo, el consumo privado se estancó y la inversión cayó, lo que se tradujo en un modesto aumento del PIB de solo el 0,1%.
El sector manufacturero alemán, que representa en torno a una quinta parte de la economía, también mostró indicios de recuperación. El índice de gestión de compras del sector se situó en 48,4 puntos, marcando así su nivel más alto desde agosto de 2022 y su quinta subida mensual consecutiva. La actividad industrial parece estar recuperándose tras el estancamiento que registró el pasado otoño.
Los datos reales confirman los datos de las encuestas: los pedidos industriales y las ventas manufactureras están aumentando. El índice alemán de confianza empresarial (IFO) se situó en abril en los 86,9 puntos, lo que superó las expectativas ante la mejora que mostraron las empresas en lo que respecta a su percepción sobre su situación actual. El índico marcó su nivel más alto desde el pasado mes de agosto. No obstante, las perspectivas han sufrido un ligero deterioro y sigue habiendo una gran incertidumbre, lo que llevó al Instituto Ifo a concluir que «la economía alemana se está preparando para un contexto de inestabilidad».
¿Qué está pasando en la eurozona?
El crecimiento del PIB del 0,4% que registró la eurozona en el primer trimestre superó las expectativas del mercado gracias al crecimiento de la economía alemana y el notable aumento del 3,2% de la economía irlandesa, impulsado por el adelanto de las exportaciones farmacéuticas. Si sacamos a Irlanda de la ecuación, el crecimiento del PIB de la eurozona durante el primer trimestre fue más moderado, de un 0,2%, lo que probablemente refleja en mayor medida la situación de la economía de la región.
El índice de sentimiento económico de la Comisión Europea (ESI) del mes de abril confirmó el mensaje que ofrecían otras encuestas. En Francia, el Institut national de la statistique et des études économiques (INSEE) informó sobre un «sombrío» panorama de confianza empresarial.
En el conjunto de la eurozona, el índice de sentimiento económico cayó ante el deterioro de las condiciones del sector servicios. La confianza de los consumidores se redujo como consecuencia del impacto percibido de los aranceles estadounidenses sobre la inflación y el empleo. El índice cayó a 93,6 puntos, marcando así su nivel más bajo del año y situándose muy por debajo de su media a largo plazo de 100. Las intenciones de contratación también se redujeron en la eurozona.
Recordemos que, en su reunión del pasado 17 de abril, el Banco Central Europeo (BCE) señaló que las perspectivas económicas se veían empañadas por un contexto de «incertidumbre excepcional». Desde entonces, la entidad ha mostrado una orientación claramente expansiva y ha señalado que está dispuesta a continuar recortando los tipos de interés a un ritmo sostenido.
La inflación subyacente había caído al 2,4% en marzo, su nivel más bajo desde enero de 2022, para luego acelerarse al 2,7% en abril, lo que se debió al desajuste que suele registrarse en torno a Semana Santa, sobre todo en lo que respecta a los precios de los paquetes vacaciones en Alemania. Los indicadores salariales adelantados del BCE resultaron tranquilizadores, justo en un momento en el que la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, reiteró que estaba especialmente atenta a la evolución de los salarios en todas sus dimensiones.
En otras palabras: la desinflación parece ir por buen camino. El BCE ha dejado claro que, en su opinión, el riesgo de inflación derivado de las tensiones comerciales que han provocado los aranceles es «bastante bajo» o incluso con «tendencia a la baja», lo que supone un cambio significativo con respecto a sus comentarios iniciales, que mostraban un diagnóstico mucho menos claro.
Los riesgos a la baja para el crecimiento y el posible regreso de la inflación a su objetivo del 2% han colocado al BCE en una posición mucho más cómoda que la de la Reserva Federal de Estados Unidos en lo que se refiere a la capacidad del banco central para recortar los tipos de interés.
En la primavera de 2024, las expectativas de recortes de tipos en el BCE contribuyeron a la mejora de la confianza de los consumidores y de las empresas. Ahora, la incertidumbre en torno a las perspectivas ha alcanzado unos niveles sin precedentes. En este punto, la aplicación de una política monetaria de orientación expansiva y con una buena comunicación (es decir, con nuevos recortes de tipos) que tranquilice a las partes económicas debería favorecer la economía de la región.
Una visita guiada por Japón
Según el indicador trimestral Tankan del Banco de Japón, la confianza empresarial aumentó durante el periodo gracias a unos resultados más favorables de lo esperado en el sector no manufacturero. Es probable que la confianza en el sector manufacturero se haya visto afectada por la incertidumbre en torno a la política comercial proteccionista de Estados Unidos. No obstante, aún puede empeorar, ya que el periodo cubierto por el indicador (del 26 de febrero al 31 de marzo) finalizó justo antes del anuncio de aranceles «recíprocos» por parte de Estados Unidos que tuvo lugar el 2 de abril.
En días posteriores, el gobierno estadounidense señaló que ya había mantenido algunas «conversaciones constructivas» con Japón, lo que podría servir para tranquilizar a las empresas. Por el momento, y según el indicador Tankan, los planes de gasto de capital han reflejado una cierta prudencia, a pesar de que las empresas consideran que las condiciones financieras son favorables.
Esta evaluación coincide con el análisis del Banco de Japón, que anunció un «ajuste» de su política monetaria, más que un endurecimiento. Se mantienen las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés, aunque se han moderado un poco durante el mes de abril. En un discurso celebrado ante el parlamento, el gobernador del banco central se mostró prudente a la hora de evaluar los efectos de los aranceles estadounidenses sobre la economía japonesa.
Tal y como se esperaba, el Banco de Japón mantuvo sin cambios los tipos de interés en su reunión del 1 de mayo. En sus conclusiones, sin embargo, la entidad se mostró más moderada: «El momento en el que la inflación subyacente convergerá hacia el 2% parece haberse retrasado un poco. Pero eso no significa que haya que retrasar automáticamente con ese mismo margen las subidas de tipos de interés». La entidad se sigue planteando la posibilidad de subir su tipo básico (desde el 0,5% en enero), pero está señalando que su intención es actuar con prudencia.
Durante los últimos tres meses, la inflación en el sector servicios (excluidos los alquileres) se ha estabilizado en torno al 2%. Sin embargo, las encuestas han señalado que la percepción de inflación que tienen las familias es superior a los datos reales, lo que explica el deterioro de la confianza de los consumidores que se viene registrando desde principios de año.
Ante la posibilidad de que la economía se vea afectada por la política de aranceles, el gobierno japonés acaba de anunciar un plan de ayudas de emergencia para proteger el empleo y financiar a las pequeñas empresas.


