Después de que el Banco Central Europeo anunciara que no volvería a recortar los tipos de interés, la Reserva Federal de Estados Unidos reanudó su ciclo de recortes.
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Tal y como se esperaba, la Reserva Federal puso fin a los nueve meses en los que ha mantenido sin cambios los tipos de interés y el 17 de septiembre anunció un recorte de los tipos oficiales de 25 puntos básicos, al tiempo que anticipó nuevos recortes en las dos reuniones que aún tiene que celebrar en 2025. El mercado descuenta además recortes adicionales en marzo y junio de 2026.
Aunque pueda resultar contradictorio, este cambio de tendencia se ha producido en un momento en el que la Reserva Federal ha revisado notablemente al alza sus proyecciones económicas en materia de crecimiento e inflación y se ha registrado un descenso de la tasa de desempleo.
Doble mandato de la Reserva Federal: entre la peste y el cólera
El doble mandato de la Reserva Federal, que estipula que la entidad debe asegurar tanto la estabilidad de los precios como el máximo empleo, exige que los responsables políticos tengan que decidir entre la importancia que asignan a cada objetivo en cada momento. En Estados Unidos han aumentado tanto la tasa de desempleo como la tasa de inflación. ¿Cuál de las dos es más importante?
Parece evidente que el banco central está dispuesto a tolerar un crecimiento más fuerte y una inflación elevada en 2026 como el precio que debe pagar para garantizar que el problema del desempleo no se agrava.
Tal y como muestra el gráfico 1, en relación con las últimas proyecciones económicas, de junio de 2025, la Reserva Federal anticipa un crecimiento del PIB y una inflación ligeramente superiores, pero prevé unos tipos de interés más bajos a finales de 2026 (3,4%, frente a la proyección del 3,6% de junio).

Es cierto que las expectativas de la entidad en lo que se refiere al tipo mediano han caído tras la intervención de Stephen I. Miran, el miembro más reciente de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, que juró su cargo el 16 de septiembre, justo a tiempo para participar en la reunión de la entidad tras su nombramiento por el presidente estadounidense Donald Trump.
En su primera votación, Miran se apartó de la opinión de consenso de la entidad. En su opinión, los tipos deberían caer un 1,25% este año. Fue el único que votó a favor de que el recorte de tipos fuera de 50 puntos. Los dos miembros nombrados por Trump que se opusieron en julio a la decisión de no recortar los tipos de interés, Michelle Bowman y Christopher Waller, votaron a favor de un recorte de 25 puntos básicos, en el mismo sentido que el resto de los miembros de la entidad.
El empleo preocupa actualmente más que la inflación
En su rueda de prensa, el presidente del banco central, Jerome Powell insistió en que, en este momento, la Reserva Federal concede más importancia al componente del empleo de su mandato que al de inflación.
Ambos componentes están aumentando, así que hay que elegir. En opinión de Powell, ya no podemos decir que el mercado laboral es «muy sólido». Fue bastante específico al afirmar que «la demanda de mano de obra se ha reducido y el ritmo reciente de creación de empleo parece estar por debajo de la tasa de equilibrio necesaria para mantener constante la tasa de desempleo».
La Reserva Federal está dispuesta a tolerar un aumento de la inflación
Según nuestro equipo de renta fija, el mercado laboral estadounidense se ha debilitado de manera significativa, ya que la caída de la demanda de trabajadores ha sido más rápida que la limitada oferta. Si bien no vemos ningún desequilibrio importante en la economía estadounidense que pudiera ser motivo de preocupación, la debilidad de los datos de empleo plantea ciertos interrogantes en torno a las perspectivas de crecimiento económico.
La disposición de la Reserva Federal a tolerar una tasa de inflación en torno al 3%, frente al objetivo del 2%, podría justificarse sobre la base de que una ralentización del mercado laboral puede reducir la posibilidad de que los aranceles sobre los productos importados desemboquen en nuevas presiones inflacionarias a través de los salarios.
Aumento de la pendiente de la curva de tipos estadounidense
Pensamos que el banco central estadounidense recortará los tipos de interés en 25 puntos básicos en octubre y diciembre y en al menos 75 puntos más en 2026, hasta situarlos entre el 2,75% y el 3%.
Es probable que el presidente Trump siga presionando a la Reserva Federal para que esta efectúe recortes de tipos aún más acusados, lo que nos lleva a anticipar un aumento de la pendiente de la curva de tipos provocado por el incremento de los rendimientos de los títulos a largo plazo en respuesta a unas perspectivas de inflación por encima del objetivo.
El BCE se centra únicamente en la inflación
En la reunión celebrada el pasado 11 de septiembre, el BCE mantuvo sin cambios los tipos de interés en el 2%. A diferencia de la Reserva Federal, el objetivo principal del BCE es la estabilidad de los precios, que ha definido como una inflación del 2% a medio plazo.
El mensaje del BCE ha sido que, salvo que se produzca alguna perturbación importante en los mercados, el ciclo actual de recortes de tipos de interés ha finalizado.
El banco central ha insistido en la capacidad de resistencia que ha mostrado la economía de la eurozona a pesar del aumento de los aranceles estadounidense sobre la mayoría de los productos del bloque. Su ciclo de recortes de tipos comenzó en julio de 2024 y ha reducido a la mitad los costes de financiación en la eurozona.
Mientras que la Reserva Federal estadounidense está dispuesta a tolerar una inflación significativamente superior al objetivo, el BCE se muestra más prudente y obvia incluso sus propias previsiones, que apuntan a que la inflación se situará ligeramente por debajo del objetivo del 2% en los próximos meses.
Según la entidad, este nivel inferior al objetivo tiene carácter temporal. Durante los próximos meses podremos comprobar si las presiones desinflacionistas siguen aumentando, como consecuencia quizás de un posible impulso de la exportación de China o de la debilidad de la demanda de las familias en la eurozona, junto a un contexto de incertidumbre fiscal.
No descartaríamos nuevos recortes de tipos por parte del BCE, pero no antes de 2026, cuando ya sabremos si el nivel de inflación inferior al objetivo en la eurozona es o no transitorio.
¿Debilitamiento del dólar?
A pesar del respaldo de los diferenciales de tipos de interés, el dólar se debilitó notablemente en la primera mitad del año. Dicho respaldo comienza a disiparse a medida que la Reserva Federal reanuda su ciclo de recortes de tipos y el BCE los mantiene sin cambios.
Esta semana el dólar se ha debilitado ligeramente frente al euro. Pensamos que esta tendencia podría continuar, no tanto por los diferenciales de tipos de interés, sino simplemente porque lo más probable es que continúe la diversificación de la inversión en detrimento de los activos estadounidenses, ya que los inversores van perdiendo interés por la temática del excepcionalismo estadounidense.
