La Reserva Federal de Estados Unidos ha restado importancia a la posibilidad de una próxima subida de tipos de interés. La entidad sigue centrada en determinar durante cuánto tiempo debería mantener el rango objetivo actual del tipo de interés de los fondos federales, y lo más probable es que la próxima medida que adopte sea un recorte de tipos. En Asia, las autoridades han anunciado una mayor flexibilización de la política monetaria con el fin de impulsar al debilitado mercado inmobiliario. El mercado sigue pensado que el Banco de Japón subirá los tipos de interés, pero la incertidumbre en torno a las perspectivas de crecimiento e inflación del país y la debilidad del yen han limitado las expectativas sobre el alcance que podría tener dicha subida.
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La Reserva Federal adopta una estrategia equilibrada
En la reunión celebrada por el Comité de Mercado Abierto durante los días 30 de abril y 1 de mayo, además de mantener sin cambios el tipo de interés oficial en el rango del 5,25-5,50%, la Reserva Federal también se mostró contraria a una próxima subida de tipos. La entidad señaló su intención de comenzar a ralentizar el ritmo de endurecimiento cuantitativo en el mes de junio, disminuyendo la tasa de reducción mensual de títulos del Tesoro estadounidense de 60.000 a 25.000 millones de dólares.
En la rueda de prensa celebrada tras la reunión, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, indicó que las dos opciones que manejaban eran mantener los tipos de interés en el nivel actual o recortarlos. Los favorables datos que arrojó el mercado laboral estadounidense en abril respaldaron esta opinión sobre la escasa probabilidad de que la entidad optara por subir los tipos de interés: durante el mes se crearon 175.000 empleos no agrícolas, menos de lo esperado, la tasa de desempleo subió al 3,9% (frente a la previsión del 3,8%) y el crecimiento de los ingresos medios por hora cayó al 3,9% interanual.
Es probable que el próximo informe sobre la inflación de los precios al consumo (abril), que se conocerá el 15 de mayo, muestre un descenso continuado de la tasa de inflación. El aumento de la productividad debería contribuir a mantener la tendencia a la baja del indicador de inflación más utilizado por la Reserva Federal, el índice de gastos en consumo personal (PCE), hacia el objetivo oficial del 2,0% (véase el gráfico 1).

La restricción de la concesión de préstamos por parte de los bancos comerciales está contribuyendo a contener la inflación. Los resultados de abril de la encuesta trimestral sobre las actividades de préstamo de los bancos elaborada por la Reserva Federal (Senior Loan Officer Opinion Survey) volvieron a mostrar un endurecimiento generalizado de las condiciones de crédito tanto para los préstamos al consumo como para los préstamos comerciales.
En este ciclo, el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal ha logrado reducir la inflación al tiempo que ha mantenido el mercado laboral en un nivel razonablemente estable (véase el gráfico 2), cumpliendo así el doble mandato de la entidad.
La postura actual del banco central refleja un cambio desde la estrategia de endurecimiento que mostró al inicio de este ciclo, que perseguía reducir la inflación a toda costa, a un enfoque equilibrado dirigido a mantener la estabilidad de los precios y el empleo.

Ante las perspectivas que apuntan a la posibilidad de que los tipos de interés se mantengan en niveles elevados durante más tiempo en Estados Unidos, nuestro comité de inversión ha reducido su exposición a la duración y la posición en títulos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación (TIPS) y ha mantenido el posicionamiento largo en deuda soberana.
Las perspectivas de crecimiento desinflacionista, con una posible flexibilización de la política monetaria, junto a los indicios de recuperación de la actividad manufacturera en todo el mundo, nos han llevado a situar el posicionamiento en renta variable en una ponderación neutral, con un ligero aumento de nuestra exposición al sector tecnológico estadounidense.
China apunta a nuevas medidas de flexibilización
En su reunión más reciente, el politburó señaló la llegada de nuevas medidas de estímulo e insistió en su interés por las reformas estructurales. Gracias al compromiso expresado por el gobierno para respaldar la economía, los mercados de renta variable china subieron casi en un 20% con respecto a los mínimos registrados en febrero.
Desde finales de 2023, las autoridades han ido inyectando una cantidad creciente de liquidez neta en la economía. Ahora han dado un paso más, y han anunciado el rescate del sector inmobiliario, con un nivel excesivo de deuda, mediante la absorción del exceso de inventarios de viviendas, el aumento de la oferta para satisfacer la demanda de viviendas de mayor calidad y la reducción de los costes de estos cambios.
Si se aplican correctamente, estas medidas podrían cambiar la tendencia del crecimiento económico y de las perspectivas de los mercados de activos.
Sin embargo, no se anunciaron grandes medidas para el sector privado o el crecimiento impulsado por el consumo. En su lugar, los líderes políticos se reafirmaron en el modelo de inversión estatal que se dio a conocer en la reunión de la Asamblea Popular Nacional de China celebrada en marzo, centrado en la aplicación de medidas de estímulo fiscal destinadas a desarrollar «nuevas fuerzas productivas de calidad», con apoyo directo limitado al consumo.
Se prevé que estas medidas favorezcan a las empresas de gran capitalización y a los sectores que siguen la línea de reforma del gobierno.
Límites a la normalización política del Banco de Japón
Tras la euforia inicial que produjo la salida de Japón de varias décadas de deflación, se han reducido las expectativas en torno a la normalización política del Banco de Japón y a la posibilidad de que se aprueben notables subidas de tipos de interés. Las subidas que descuentan actualmente los mercados apuntan a apenas un 1% en los próximos cinco años. Por eso no ha sorprendido demasiado la reciente caída del yen frente al dólar, llegando a alcanzar el nivel más bajo de los últimos 34 años.
Sin embargo, la flexibilización de la política del Banco de Japón y la debilidad del yen han favorecido al mercado de renta variable japonesa. El índice Nikkei 225 ha subido un 17% desde principios de año (en términos de divisa local).
Hemos reducido nuestra sobreponderación en el yen japonés, pero mantenemos la exposición sobreponderada a la renta variable japonesa en relación con nuestros índices de referencia.
El Banco de Japón se muestra prudente ante una posible nueva subida de tipos por el posible efecto negativo que esta medida podría tener en la economía, sobre todo si no se registra una recuperación de los precios de los servicios y el consumo. En la actualidad, el mercado espera que los datos relativos al consumo y al PIB del primer trimestre de 2024, que se publicarán el 16 de mayo, muestren una contracción de la actividad, y que el índice de precios al consumo de Tokio correspondiente al mes de abril no muestre indicios de recuperación de los precios de los servicios.