Semanal de mercados - Cierre de gobierno

La preocupación que anticiparon los mercados durante la última semana de septiembre en torno al riesgo de un posible cierre del gobierno estadounidense por motivos presupuestarios ha acabado materializándose. Ante la falta de un acuerdo de último minuto en el Congreso sobre una ley de gastos, o una ley presupuestaria provisional de continuidad, los servicios federales no esenciales de Estados Unidos se suspendieron el pasado 1 de octubre. Por el momento, la reacción del mercado no ha sido especialmente acusada.

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En primer lugar, aunque el cierre del gobierno no es un fenómeno frecuente, lo cierto es que tampoco es excepcional.

Los efectos macroeconómicos de la suspensión de los servicios gubernamentales suelen ser limitados: los empleados del gobierno dejan de percibir su salario y el gasto público se aplaza temporalmente, normalmente solo durante unos pocos días o, como máximo, unas semanas. De hecho, el cierre más prolongado tuvo lugar durante el primer mandato de Donald Trump y duró 35 días, desde el 22 de diciembre de 2019 al 25 de enero de 2019.

Según las estimaciones realizadas en aquella ocasión por la Oficina de Presupuestos del Congreso, esta situación se tradujo en una reducción de solo el 0,1% del PIB en el cuarto trimestre de 2018 y del 0,2% en el primer trimestre de 2019, efecto que se compensó parcialmente más adelante.

En respuesta a la pregunta realizada por un senador el pasado 30 de septiembre, la Oficina de Presupuestos del Congreso señaló que «los efectos de un cierre dependen de su duración y de las decisiones que adopte el gobierno sobre cómo proceder».

En vista de los comentarios que ha hecho sobre el cierre el presidente Trump, sus próximos pasos podrían ser esta vez un factor decisivo. El presidente ha señalado que la suspensión de los servicios gubernamentales podría servir para reconfigurar el funcionariado federal, ha amenazado con despidos masivos y ha hablado de posibles recortes «irreversibles» en programas considerados prioritarios por el Partido Demócrata. Además, el gobierno ha suspendido unos 18.000 millones de dólares de fondos para infraestructuras destinados a proyectos en las ciudades natales de los líderes demócratas.

Para los mercados y los economistas, el cierre significa que podría retrasarse la publicación de los datos económicos, sobre todo los relativos a la inflación y el empleo, de vital importancia, lo que podría afectar a la capacidad de la Reserva Federal para evaluar de manera precisa el estado real de la economía y llevar a los mercados a reconsiderar sus expectativas en relación con las perspectivas de tipos de interés a corto plazo.

La vida continúa

Por el momento, los mercados financieros no han dado mucha importancia al cierre del gobierno, a pesar de que viene a sumarse a los riesgos y preocupaciones ya existentes, como la incertidumbre sobre la independencia de la Reserva Federal, la legalidad de la política comercial, las perspectivas de ralentización del mercado laboral y las fuertes tensiones geopolíticas.

La paralización del debate presupuestario ha impulsado el precio del oro a máximos históricos. Para nosotros, esta evolución refleja, no solo la naturaleza de activo refugio de la materia prima, sino también elementos fundamentales, como su creciente uso en las reservas de los bancos centrales de los mercados emergentes.

Además, el oro se ve también respaldado por las expectativas de nuevos recortes de tipos de interés de la Reserva Federal y debilitamiento del dólar.

Cierre del gobierno: ¿primer signo de alerta del ciclo?

Los mercados de renta variable siguieron subiendo en septiembre, lo que permitió que el índice MSCI AC World registrara una subida del 7,3% (en dólares) en el tercer trimestre. Sin embargo, el nerviosismo de los mercados podría (re)aparecer si los inversores comenzaran a preocuparse por las posibles consecuencias de los aranceles «recíprocos» a la importación anunciados por el presidente Trump.

Por el momento, la solidez de la economía ha tranquilizado a los inversores; la capacidad de resistencia que ha mostrado la economía en el primer semestre del año ha desafiado las previsiones. Las perspectivas sobre la posible reanudación del ciclo de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal en un entorno sin recesión reforzaron el impulso de los activos de riesgo.

¿Y ahora, qué?

La previsión de crecimiento del PIB estadounidense se ha revisado al alza para 2025 gracias a las tendencias positivas en la actividad, aunque empieza a haber indicios de desaceleración y continúa la preocupación por las perspectivas del mercado laboral en el país. La inflación aún puede volver a aumentar, aun cuando lo haga de manera temporal.

A finales de septiembre, el presidente Trump anunció nuevos aranceles, esta vez sobre medicamentos de marca, camiones pesados, determinados electrodomésticos, madera y productos derivados, recordando así a los inversores su firme compromiso con su política comercial, incluso cuando el Tribunal Supremo debe pronunciarse a principios de noviembre sobre su legalidad. En agosto, un tribunal de apelaciones ya dictaminó que la mayoría de los aranceles eran ilegales.

También se mantiene la incertidumbre en torno a la independencia de la Reserva Federal. Las presiones políticas, junto con el intento del presidente estadounidense de reconfigurar el Comité de Mercado Abierto, podrían afectar a la toma de decisiones en materia de política monetaria. 

En este sentido, la decisión del Tribunal Supremo de permitir que la gobernadora Lisa Cook permanezca en su cargo resulta tranquilizadora, aunque no pone fin al pulso institucional. El gobierno podrá presentar sus argumentos ante el tribunal el próximo mes de enero. Esta última decisión se hace eco de la sentencia de mayo, que subrayaba el estatus jurídico especial de la Reserva Federal.

A finales de septiembre, antiguos presidentes de la Reserva Federal, ex secretarios del Tesoro y varios renombrados economistas, un total de 18 personalidades de primer nivel del ámbito económico, recordaron solemnemente al Tribunal Supremo la importancia de la independencia del banco central y solicitaron «mantener a la gobernadora Cook en su puesto mientras se dirime la legalidad de su destitución». Parece que el mensaje ha sido recibido.

Por qué la independencia de la Reserva Federal es importante para todos los mercados

No pretendemos revisar la literatura económica sobre el tema; el entonces presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ya lo hizo de forma sucinta en un discurso pronunciado en mayo de 2010. No obstante, aún cabe preguntarse por qué la pérdida de independencia del banco central es tan importante.

Se entiende que una Reserva Federal menos independiente ajustará su función de reacción en una dirección que coincida con las exigencias del presidente Trump, que ha pedido unos tipos de interés mucho más bajos. Esto podría favorecer a corto plazo a la renta variable. Sin embargo, podría aumentar a largo plazo el riesgo de sobrecalentamiento de la economía, ya que una mayor flexibilización de la política de la Reserva Federal podría provocar el desanclaje de las expectativas de inflación.

Si se mantiene inalterada la función de reacción de la Reserva Federal, una previsión de fuertes recortes de tipos sugeriría que el mercado anticipa una contracción económica.

¿Y la economía estadounidense?

El crecimiento del PIB correspondiente al segundo trimestre se revisó al alza a un 3,8% anualizado, con un aumento del 2,5% del consumo privado. Los datos relativos a los ingresos (+0,4% en términos nominales) y de los gastos de los hogares en agosto (+0,4% en términos reales, tras el +0,3% de julio) confirmaron que la solidez de la economía se había mantenido en el tercer trimestre.

La estimación actualizada del crecimiento en el tercer trimestre según el modelo de previsión GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, sobre la base de datos del 1 de octubre, lo sitúa en un 3,8%, impulsado por la solidez del consumo de la familias y de las rentas.

En la reunión de septiembre, la Reserva Federal prefirió centrarse en los (débiles) datos de empleo en lugar de hacerlo en la inflación (que estuvo en línea con las expectativas). Por el momento, los inversores no parecen pensar que ello se deba a las presiones de la Casa Blanca, sobre todo porque la creación de empleo se ha ralentizado desde julio. Varios indicadores de inflación han cumplido las expectativas del mercado, lo que ha tranquilizado a los inversores (y quizás también a la Reserva Federal).

Por el momento, Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca y recién incorporado al Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, parece seguir bastante aislado. En la reunión de septiembre votó a favor de un recorte de tipos de 50 puntos básicos y declaró unos días después que los tipos de interés oficiales deberían situarse en torno al 2%, en un momento en el que el presidente del banco central, Jerome Powell, subrayaba que la incertidumbre en torno a la trayectoria de inflación seguía siendo elevada. La mayoría de los miembros del Comité parecen compartir su cautela.

¿Economía o política? 

Cuando no se publican los datos económicos, los economistas del mercado parecen interesarse (más) por la política.

El lema que marcó la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992 («Es la economía, estúpido»), subrayaba la importancia del estado de la economía y sus consecuencias sobre las finanzas personales de los votantes. Es probable que el empleo sea el eje principal del debate electoral en las elecciones legislativas del próximo año.

Pese a los decepcionantes datos de creación de empleo, la tasa de desempleo solo ha aumentado ligeramente del 4,3%, saliéndose del rango del 4,0%-4,2% en el que estaba desde julio. 

El indicador ampliado de desempleo, que incluye el paro oficial, las personas vinculadas de forma marginal al mercado laboral y quienes trabajan a tiempo parcial por motivos económicos, se mantuvo en el 8,1% en agosto frente al 7,8% registrado un año antes. Este dato ha venido a sumarse a los indicios de menor dinamismo en el mercado laboral, lo que está comenzando a afectar a la confianza de las familias.

El índice de confianza de los consumidores elaborado por The Conference Board cayó en septiembre a su nivel más bajo desde abril y la percepción del mercado laboral comienza a deteriorarse. La diferencia entre quienes afirman que «es fácil encontrar trabajo» y quienes consideran que «es difícil» descendió al 7,8% en septiembre, frente al 19,4% en enero, marcando un nuevo mínimo en este ciclo.

Resumiendo: que la economía sí que importa.

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