La Reserva Federal está tratando de evaluar el impacto de los aranceles estadounidenses a la importación sobre el crecimiento y la inflación antes de anunciar su siguiente paso en materia de política monetaria. Por su parte, los bancos centrales asiáticos podrían recortar los tipos de interés antes que la Reserva Federal.
Una inflación y unos tipos de interés reales superiores a los que se registran en Estados Unidos, la reciente caída de los precios del petróleo, la situación de superávit de las balanzas por cuenta corriente y la menor preocupación de los mercados por las posibles salidas de capital podrían llevar a los bancos centrales asiáticos a adelantarse a la Reserva Federal a la hora de recortar los tipos de interés. Como siempre, todos los ojos están puestos en China.
La Reserva Federal y su eterno dilema
En su última reunión, el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal mantuvo sin cambios los tipos de interés en Estados Unidos. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, hizo alusión al deterioro de la disyuntiva entre crecimiento e inflación que han traído consigo los aranceles. No obstante, Powell también insistió en que la política del banco central estaba bien posicionada para reaccionar a los riesgos que se ciernan sobre alguno de los objetivos de su doble mandato de máximo empleo y estabilidad de los precios.
De hecho, los datos económicos siguen apuntando a un panorama bastante dispar de crecimiento e inflación que pone a la Reserva Federal entre la espada y la pared.
Algunos indicadores de crecimiento siguen siendo favorables y no apuntan a una bajada de tipos. El último informe sobre el sector servicios del Institute for Supply Management (ISM) señaló una expansión de la actividad en abril superior a la esperada, con una subida de 0,8 puntos porcentuales con respecto a la cifra de marzo, situándose finalmente en 51,6 puntos.
Durante el mes se crearon 177.000 nuevos empleos no agrícolas, un aumento que fue también superior al previsto. La tasa de desempleo se mantuvo estable en el 4,2% y la tasa de participación en el mercado laboral se incrementó (es decir, ha aumentado el número de estadounidenses que están buscando trabajo).
Sin embargo, hay otros indicadores que sí que apuntan a un posible recorte de tipos de interés. Así, el índice manufacturero del ISM se ha situado en abril en 48,7, lo que indica una contracción; ha vuelto a disminuir la confianza de los consumidores, con una caída intermensual de 7,9 puntos del índice elaborado por The Conference Board en abril, que se sitúa ya en 86 puntos; el PIB ha registrado una contracción anualizada del 0,3% durante el primer trimestre; y se observa una tendencia a la baja del crecimiento del coste total del empleo (véase el gráfico 1).
Por su parte, el principal indicador de inflación de la Reserva Federal justifica que la entidad mantenga sin cambios los tipos de interés. El índice de gastos en consumo personal sigue estando por encima del objetivo del 2% fijado por el banco central: la inflación subyacente fue del 2,6% interanual en marzo, tras haber caído desde el 2,7% registrado en febrero.
Los aranceles complican las cosas
Los aranceles a la importación han complicado la situación, primero al impulsar la inflación en Estados Unidos, si bien solo de manera temporal, y después al afectar al crecimiento, ya que, en definitiva, son gravámenes al consumo y a la producción en el país.
En la última reunión de la Reserva Federal, Powell señaló que la entidad no tenía prisa por recortar los tipos de interés. Esta postura de prudencia refleja la idea de que los aranceles pueden tener efectos estanflacionistas: en un escenario de ralentización de la economía y del mercado laboral, a la Reserva Federal le preocupa que un recorte prematuro de tipos de interés pueda agravar los efectos inflacionistas.
Tal y como hemos defendido recientemente, lo más probable es que el riesgo a la baja para el crecimiento supere el riesgo al alza para la inflación, ya que el aumento de los aranceles por sí solo no bastará para sostener la inflación. Sin un incremento proporcional de las rentas nominales, el aumento de los aranceles frenará el consumo al reducir la renta disponible, al igual que hacen los impuestos.
De hecho, el mercado laboral estadounidense se ha ido debilitando; el ratio entre las ofertas de empleo y los trabajadores desempleados ha ido cayendo de manera constante desde el nivel máximo alcanzado en 2023 (véase el gráfico 2). Así, a medida que la demanda de mano de obra se ha reducido, el crecimiento salarial también se ha ralentizado.
En este contexto de gran disparidad entre los datos económicos, resulta muy complicado determinar cuándo anunciará la Reserva Federal el próximo recorte de tipos de interés. Existe incluso la posibilidad de que, si el impacto de los aranceles acaba siendo menor al esperado, el banco central opte por mantener los tipos en los niveles actuales hasta 2026, tal y como defienden algunos operadores del mercado.
Asia podría adelantarse a la Reserva Federal
Mientras la Reserva Federal se mantiene a la espera, Asia sigue avanzando en su trayectoria de recortes de tipos. Los bancos centrales no quieren rebajar los tipos demasiado rápido para no provocar salidas de capital ni ejercer presión a la baja sobre sus respectivas divisas. Este factor fue una de las razones que llevó al Banco de Corea a interrumpir su ciclo de recortes de tipos en abril.
Sin embargo, el debilitamiento del dólar (que se ha debido, en parte, a la reducción de la sobreponderación en activos estadounidenses) ha reducido la preocupación en torno a las divisas locales. En las últimas semanas, las divisas asiáticas se han revalorizado frente al dólar, ante los rumores de que los gobiernos de la región habían acordado impulsar sus tipos de cambio como condición para acabar con la guerra arancelaria con Estados Unidos.
Por su parte, China ha reaccionado de manera muy moderada a los aranceles estadounidenses con una ligera depreciación de su divisa desde el anuncio de aranceles a principios de abril, lo que ha contribuido a que los tipos de cambio de las divisas asiáticas se hayan mantenido relativamente estables frente al dólar, dada la gran correlación entre la evolución del renminbi y otras divisas asiáticas.
La caída de los precios de la energía en todo el mundo (el precio del crudo ha caído 12 dólares el barril desde enero) también podría favorecer que los bancos centrales asiáticos recortaran los tipos de interés antes que la Reserva Federal. La mayoría de los países asiáticos, excepto Malasia y Brunei, son importadores netos de energía. La reducción de los precios de la energía debería contribuir a mejorar sus balanzas comerciales y a contener las presiones inflacionistas.
Los tipos de interés reales (ajustados por inflación) siguen siendo elevados y la inflación se mantiene en niveles reducidos en la mayor parte de Asia (véase el gráfico 3), lo que nos lleva a pensar que los bancos centrales asiáticos cuentan con margen suficiente para adelantar sus recortes de tipos en 2025.
Flexibilización monetaria en China antes de la negociación comercial
En una rueda de prensa celebrada por las tres principales entidades de regulación financiera, China anunció un paquete de medidas coordinadas de flexibilización de su política monetaria de cara a la negociación comercial con Estados Unidos que tendrá lugar entre el 9 y el 12 de mayo en Suiza.
Entre las medidas se incluyen recortes de tipos de interés y del coeficiente de reserva de capital exigido a los bancos, un aumento de los préstamos orientado a impulsar el consumo y la innovación tecnológica y la creación de un fondo de estabilización del mercado bursátil de 800.000 millones de renminbis.
Dadas las complicaciones derivadas del aumento de los aranceles, el país debe flexibilizar su política monetaria para facilitar la aplicación de las medidas previstas de estímulo fiscal. El anuncio de este nuevo paquete de medidas parece venir a confirmar los compromisos manifestados previamente orientados al impulso del crecimiento. Nuestro equipo de análisis anticipa nuevas medidas de flexibilización monetaria y fiscal en los próximos meses.
También pensamos que, con el anuncio de estas medidas de estímulo, China pretende reafirmar su posición de cara a la negociación comercial con Estados Unidos, que se prevé complicada. No obstante, pensamos que vamos a asistir a una desescalada de las tensiones comerciales a corto plazo1
[1] Véase también: En el marco de las negociaciones que tuvieron lugar en Ginebra, Estados Unidos acordó con China reducir los aranceles adicionales sobre las importaciones chinas del 145% al 30% durante los próximos tres meses, mientras que los aranceles chinos sobre las importaciones estadounidenses se reducirán del 125% al 10%. China acordó levantar las contramedidas a la exportación, incluidas las restricciones sobre los minerales de tierras raras y los imanes utilizados en la fabricación de productos de alta tecnología. Fuente: https://www.reuters.com/world/china/us-china-reach-deal-slash-tariffs-officials-say-2025-05/


