El pasado 4 de marzo, el presidente estadounidense Donald Trump anunció aranceles del 25% sobre las importaciones procedentes de Canadá y México, lo que, en un primer momento, afectó a los mercados. Sin embargo, la situación se calmó cuando Alemania anunció un importante paquete de medidas de estímulo, lo que provocó una subida del mercado nacional de renta variable y un aumento de los rendimientos del bono alemán.
Aquí puedes escuchar el artículo
Al menos, algunos de los aranceles anunciados se han vuelto a retrasar. Además de los efectos provocados por el anuncio de aranceles, los débiles datos económicos en Estados Unidos también afectaron, y probablemente en mayor medida, a la rentabilidad del mercado de renta variable.
No obstante, algunos de los datos fueron mejores de lo que indicaban las cifras preliminares, en particular los relativos a los índices de gestión de compras del sector servicios. La cifra preliminar del índice estadounidense fue de 49,7, marcando así una fuerte caída con respecto a los 52,9 puntos de enero. No habría sido de extrañar que se hubiera registrado una ligera ralentización de la actividad, pero la contracción (determinada por una cifra inferior a 50) sí que fue una sorpresa. Sin embargo, la cifra finalmente publicada fue de 51.0. Sigue siendo inferior a la cifra de enero, pero se mantiene en territorio de expansión.
Si los futuros datos del mercado laboral y de ventas minoristas apuntan también a una estabilización, los mercados de renta variable estadounidense podrían repuntar con rapidez.
El crecimiento no es lo único que cuenta
Si el crecimiento se ralentizara, pero la inflación también lo hiciera, es posible que los inversores se mostraran menos preocupados. El problema es que la inflación ha ido aumentando en los últimos meses. Este cambio de tendencia podría explicar la reciente disminución de la confianza de los consumidores, más que la preocupación que puedan suscitar los aranceles propuestos.
Muchos consumidores siguen recordando los elevados niveles de inflación a los que tuvieron que enfrentarse en 2021 y 2022, y reaccionan de forma negativa a cualquier indicio de nuevo aumento de la inflación. No obstante, es posible que el impacto inflacionista de los aranceles impuestos recientemente no sea excesivo. Según un estudio reciente de la Reserva Federal de Atlanta, los aranceles podrían provocar un aumento de los precios de las compras diarias, que representan en torno al 25% de la cesta total de consumo, de entre el 0,81% y el 1,63%, lo que equivaldría al 0,2%-0,4% del índice de precios general.
El impacto a corto plazo de los aranceles sobre el crecimiento debería considerarse en el contexto de lo que representan aún factores positivos a medio plazo, como la desregulación y el aumento de la actividad de fusiones y adquisiciones.
El optimismo inicial de los inversores tras las elecciones estadounidenses se basaba, en parte, en un posible auge de la inversión, aunque aún está por ver si será suficiente para mantener una tasa elevada de crecimiento económico.
Varias empresas tienen la intención de realizar fuertes inversiones en Estados Unidos, especialmente en los sectores relacionados con la inteligencia artificial. Por su parte, la inversión verde relacionada con la Ley para la Reducción de la Inflación se ha reducido.
El reciente anuncio de aranceles ha demostrado que, aunque, en conjunto, los aranceles estadounidenses son negativos para el crecimiento de la economía mundial, perjudican en mayor medida a los socios comerciales de Estados Unidos que al propio Estados Unidos. El día en el que se anunciaron los aranceles, la rentabilidad de la renta variable estadounidense cayó, pero siguió superando a la de la mayoría de los demás mercados (véase el gráfico 1).
En Estados Unidos, el índice tecnológico NASDAQ (y, en menor medida, las compañías de pequeña capitalización) superó al índice S&P 500, lo que pone de manifiesto la relativa inmunidad del sector tecnológico a los aranceles y a la preocupación de los inversores sobre el crecimiento de la economía nacional.

Beneficios empresariales
Nos acercamos al final de la temporada de presentación de resultados en Estados Unidos y vemos algunas señales de advertencia.
Aunque los resultados han sido mayoritariamente positivos, especialmente en lo que se refiere a los beneficios empresariales inesperados, ha caído con fuerza el porcentaje de compañías con previsiones positivas. Normalmente, solo el 24% de las empresas revisan al alza sus previsiones de beneficios.
En lo que se refiere al trimestre que acabamos de cerrar, el porcentaje cayó del 30% a solo el 21% poco después del anuncio del nuevo modelo de inteligencia artificial de DeepSeek. No obstante, este patrón es similar al que vimos en este mismo trimestre del año anterior, ya que existe un cierto factor estacional (véase el gráfico 2).

Estímulo alemán
El gran cambio que ha provocado en el panorama geopolítico la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos ha llevado a los políticos europeos a tomar unas medidas que antes parecían impensables. La Unión Europea tiene previsto incrementar de forma notable el gasto en defensa, mientras que Alemania tiene la intención de suavizar el freno a la deuda para invertir grandes cantidades de dinero en infraestructuras y defensa. Este contexto ha hecho que la renta variable europea haya registrado mejores resultados que la estadounidense en lo que llevamos de año, frente a las expectativas de la mayoría de los inversores.
No obstante, los sólidos resultados registrados por la renta variable europea han venido impulsados principalmente por el sector financiero (véase el gráfico 3). El sector industrial ha registrado buenos resultados gracias al segmento del espacio aéreo y la defensa, así como a las perspectivas de reducción de los precios de la energía y de reconstrucción ante la posibilidad de que se llegue a un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania.

Los inversores se preguntan hasta dónde puede llegar el mercado de renta variable europea. En nuestra opinión, no parece muy probable que el sector financiero vaya a mantener estos favorables resultados. Aunque Europa (y Alemania en particular) tiene la intención de aumentar su nivel de gasto, no está claro cuánto puede absorber la economía.
La mayoría de lasempresas que componen el índice MSCI World Aerospace & Defence son estadounidenses, por lo que el aumento del gasto europeo podría ir a parar a compañías de Estados Unidos.
También preocupa la cuestión de la financiación. Alemania se encuentra en una posición privilegiada gracias a su reducido ratio deuda-PIB, pero el resto de los países europeos tienen poco margen para financiar gasto adicional con endeudamiento, y la posibilidad de aprobar medidas que reduzcan el gasto social causaría descontento entre la población. Por último, un acuerdo de paz para Ucrania frenaría en cierta medida el entusiasmo por el aumento del gasto en defensa.