En los primeros meses de 2024, los sectores de tecnología de la información y servicios de comunicaciones han vuelto a impulsar al alza al resto del mercado de renta variable. Tal y como explican Pamela Hegarty y Vincent Nichols, aunque el rendimiento de algunos segmentos puede parecer excesivo, en muchos casos detrás de estas subidas hay empresas que ofrecen unos sólidos resultados fundamentales y unas perspectivas favorables de mejoras futuras.
El contexto actual se ha comparado en numerosas ocasiones con la época de las puntocom de finales de la década de 1990, pero a nosotros nos recuerda a los años intermedios de la década, más que a los finales. En aquellos años, estábamos integrando a nuestra vida diaria una nueva tecnología que tenía un inmenso impacto económico y que provocó importantes consecuencias: la introducción de internet creó enormes eficiencias en la manera de hacer negocios (entre otras muchas facilidades).
Ello provocó un crecimiento espectacular de los beneficios empresariales, y la euforia del mercado acabó generando una burbuja en la que las empresas cotizaban a valoraciones ridículas.
No obstante, durante los años anteriores a esa burbuja (1995-1997), el mercado registró unos rendimientos excepcionalmente sólidos y las valoraciones estuvieron afianzadas en la realidad.
En la actualidad, la inteligencia artificial generativa está teniendo un impacto enorme en muchos de sus facilitadores y beneficiarios, cuyas cotizaciones también se han visto favorecidas, lo que ha llevado a un aumento de las valoraciones que podría provocar una aceleración del crecimiento de los beneficios futuros. Algunas de estas empresas alcanzarán o superarán el crecimiento reflejado en sus valoraciones, pero otras, cuya cotización se ha visto favorecida por una relación indirecta con la palabra de moda, registrarán unos resultados decepcionantes y experimentarán una corrección de precios.
La infraestructura de apoyo a la inteligencia artificial resultará imprescindible
La gestión activa y la ejecución eficaz de las carteras de inversión serán esenciales para aquellos inversores que quieran sacar partido de la tecnología de inteligencia artificial y evitar a aquellas compañías que podrían resultar decepcionantes en este ámbito. Las estrategias pasivas invertirán de manera indiscriminada en ambos tipos de empresas y lo harán en mayor medida en aquellas que ya han registrado las mayores ganancias.
Sin embargo, las empresas que han comenzado a adoptar esta tecnología y los beneficiarios potenciales de las eficiencias generadas por la inteligencia artificial aún no han participado de manera significativa en el repunte del mercado. Según una encuesta realizada por Morgan Stanley, el 33% de los directores financieros encuestados tenían previstos sus primeros proyectos de inteligencia artificial o de grandes modelos lingüísticos para la segunda mitad de 2024. Esta tendencia podría dar lugar a un gasto masivo que continuaría favoreciendo en un primer momento a los «facilitadores» de la tecnología, pero que acabaría creando eficiencias y generando una mayor rentabilidad en las empresas que comiencen a adoptarla.
A medida que vaya aumentando el número de empresas y sectores que van adoptando la tecnología de inteligencia artificial, resultará imprescindible contar con nuevas y mejores infraestructuras de apoyo. Entre ellas se incluyen los centros de datos y las compañías que operan en ámbitos como el almacenamiento, los semiconductores, las fundiciones, la ciberseguridad, la integración de inteligencia artificial, las redes, las soluciones de energía, y muchos más.
El nivel máximo de tipos en Estados Unidos ofrece un contexto favorable
Vemos otro paralelismo con la década de 1990. A mediados de la década, fue la última vez que la Reserva Federal de Estados Unidos pudo lograr un aterrizaje suave para su economía tras un ciclo de rápidas subidas de tipos de interés. Ahora que nos acercamos a la mitad de la década de 2020, se vislumbra un nuevo escenario de aterrizaje suave en el horizonte.
Es probable que asistamos a un entorno favorable para las compañías de mayor crecimiento que deseen financiarse en el mercado. La disminución de la inflación favorece que las expectativas del mercado apunten a un escenario de política monetaria menos restrictiva. El debate ya no está en la dirección que van a tomar los tipos, sino en el ritmo y el alcance de los recortes.
Aún existe el riesgo de que el impacto de las subidas de tipos de interés acabe provocando una notable degradación de la economía, pero las compañías de mayor crecimiento que orienten su actividad a las tendencias a largo plazo, como el avance tecnológico, deberían estar menos correlacionadas con el impulso cíclico y, por tanto, podrían superar al mercado aun en el caso de que el escenario de aterrizaje suave no acabe de materializarse.
Los segmentos de software y servicios tecnológicos podrían impulsar el crecimiento en 2024
Según Gartner, empresa de consultoría e investigación tecnológica, se prevé que el gasto mundial en tecnología aumente en un 6,8% en 2024, alcanzando un total de 5 billones de dólares.
Se espera que los segmentos de software y servicios tecnológicos sean los principales impulsores de crecimiento este año y que representen en torno a la mitad del gasto total previsto.
La ciberseguridad podría ser uno de los principales motores de crecimiento en el segmento del software, ya que, según Gartner, el 80% de los directivos tiene la intención de aumentar el gasto en esta área, en parte por la preocupación de que la adopción de inteligencia artificial pueda aumentar las vulnerabilidades de la seguridad tecnológica.
Se prevé que el gasto en dispositivos, que lleva dos años disminuyendo tras el sólido crecimiento que registró inmediatamente después del inicio del covid, vuelva a aumentar, dando inicio a un nuevo ciclo de expansión.
El año pasado vimos indicios de estabilización del crecimiento en las tendencias de computación en la nube de los llamados «hiperescaladores», que son centros de datos a gran escala que ofrecen recursos masivos de computación, normalmente en forma de plataformas de nube elástica. Tras los informes de resultados correspondientes al cuarto trimestre de 2023, parece que se está produciendo una reaceleración a medida que van disminuyendo los efectos de la optimización de la carga de trabajo. Pensamos que esta aceleración podría mantenerse en 2024.
Las cargas de trabajo de inteligencia artificial constituyen un área de rápido crecimiento que ha contribuido al aumento de los ingresos que han registrado las actividades de nube de estas compañías. Algunos de los grandes gigantes tecnológicos estadounidenses, o hiperescaladores, podrían ser los más favorecidos por esta reaceleración, pero también hay otros beneficiarios secundarios con un importante potencial alcista. El área de equipos y software de redes podría registrar un repunte más rápido de lo esperado.
Confianza en el futuro
Mantenemos la confianza en la durabilidad de los impulsores de crecimiento a largo plazo (computación en la nube, inteligencia artificial, automatización e internet de las cosas), así como en las tecnologías fundacionales que posibilitan estas áreas. Constituyen la base de nuestra estrategia de inversión en el sector tecnológico.
Seguimos pensando que las empresas líderes y beneficiarias de la transformación digital ofrecerán unos resultados favorables en términos de crecimiento de los ingresos, beneficios, flujos de caja y rentabilidad a largo plazo, a medida que las compañías trabajen para reducir costes, aumentar su eficiencia e innovar para diferenciarse del resto.