Oportunidades en un mundo volátil

El mundo nunca deja de girar. El poder transformador de la inteligencia artificial (IA) y de otras innovaciones tecnológicas está alterando profundamente las prácticas empresariales y sociales. Tendencias demográficas como el envejecimiento de la población global y el auge de las clases medias están desafiando las preferencias existentes del consumidor, mientras que el aumento de los flujos migratorios ha dado alas a las políticas populistas. Al mismo tiempo, el reajuste del orden mundial acelera extremadamente este cambio, al desgastar alianzas geopolíticas históricas y trastocar patrones comerciales establecidos.

Los giros a nivel geopolítico, tecnológico, social y medioambiental crearán oportunidades significativas para los inversores, pero también plantean una mayor incertidumbre y presentan nuevos retos. Combinando múltiples puntos de vista, nuestro objetivo es canalizar las oportunidades propiciadas por un mundo más volátil y generar rentabilidades sostenibles a largo plazo para nuestros clientes.

La agenda proteccionista de Washington

Desde el primer momento, el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha dado por tierra con las normas asumidas. La actitud crítica del gobierno americano frente a la OTAN, por ejemplo, ha llevado a otros países miembros a elevar sus contribuciones de defensa, al temer que ya no pueden contar con el respaldo de los Estados Unidos en este ámbito. Por otro lado, el agresivo programa económico de la nueva administración ha conducido a unos aranceles medios del 18%. Esta postura proteccionista ha quebrado el sistema de comercio global, generando altos niveles de incertidumbre entre las empresas exportadoras e importadoras. Al mismo tiempo, el intenso escrutinio al que se ven sometidas muchas instituciones políticas americanas siembra dudas en torno a la independencia de la Reserva Federal y la fiabilidad de los datos económicos del país.

En su conjunto, estos cambios tendrán consecuencias significativas y duraderas para los inversores. Tal disrupción tiene potencial de afectar drásticamente a las tendencias de crecimiento e inflación a largo plazo. Además de generar altos niveles de volatilidad en los mercados, la frecuente ambigüedad en torno a las políticas estadounidenses se arriesga a erosionar de manera permanente la confianza de los consumidores y las empresas. También ha surgido una estrategia de inversión basada en la noción de que Trump siempre se echa atrás (TACO, por sus siglas en inglés)1, en la que los inversores tratan de aprovechar las caídas bursátiles iniciales asumiendo que las acciones se recuperarán cuando el gobierno dé marcha atrás a las políticas anunciadas o las diluya considerablemente. 

Todo apunta a que esta era de incertidumbre no terminará pronto. La táctica de la administración estadounidense de lanzar una oleada incesante de iniciativas significa que los inversores deberán permanecer alerta.

Desarrollos geopolíticos de gran calado

Las dudas en torno a la fiabilidad de los Estados Unidos como socio comercial y de defensa ya están teniendo profundas repercusiones globales. En el marco de aranceles elevados, muchos países podrían tratar de limitar su dependencia americana y establecer relaciones comerciales más sólidas con otras potencias, como por ejemplo China.

Asimismo, la necesidad de asumir la responsabilidad de su propia seguridad ha llevado a las naciones europeas a elevar su gasto en defensa e infraestructura. A este respecto cabe destacar a Alemania, un país tradicionalmente conservador a nivel de gasto fiscal, que ha reformado su freno de deuda constitucional para liberar como mínimo un billón de euros de gasto público y aportar con ello un estímulo económico muy necesario.

Pese al deseo del presidente Trump de ser percibido como pacificador, apenas se ha avanzado hacia una resolución duradera de los conflictos en Oriente Medio o entre Rusia y Ucrania. Y ante la inconsistencia de Washington en el ámbito de la defensa, otros estados podrían verse alentados a lanzar ataques, como por ejemplo China con su ambición histórica de recuperar Taiwán. Un eventual agravamiento de cualquiera de estos conflictos produciría una fuerte subida de los precios del petróleo, lo cual afectaría negativamente a la inflación, al crecimiento económico y a los activos de riesgo.

Rumbos divergentes

Tras un periodo prolongado de excepcionalismo americano, los mercados podrían estar comenzando a enfilar rumbos diferentes. Últimamente los flujos de inversión han girado menos en torno a Estados Unidos, y los inversores extranjeros han vendido valores americanos o comprado activos de otros mercados. Esta rotación ha creado un gran obstáculo para el dólar, que se ha debilitado de manera considerable. Si esta depreciación resulta ser sostenida, podría beneficiar a los activos de mercados emergentes, que históricamente se han destacado cuando el dólar es débil. 

A nivel de asignación de activos, los inversores también parecen ver Europa con mejores ojos. El conjunto de oportunidades en la región ha mejorado notablemente después de que sus gobiernos se comprometieran a elevar el gasto e implementaran reformas. La inflación también parece estar más contenida en Europa que en los Estados Unidos (con la excepción del Reino Unido), y una moderación de los temores inflacionarios podría brindar al Banco Central Europeo una mayor flexibilidad monetaria que a la Reserva Federal.

Aunque todavía no está claro si la época de cero alternativas a los activos americanos ha llegado a su fin, el conjunto de oportunidades de inversión más allá de la mayor economía del mundo ha aumentado. 

Reenfoque en la renta fija

A la luz de tal disrupción de las normas establecidas, los mercados se han vuelto más sensibles al flujo de noticias. La renta fija ha expresado malestar en torno al incesante aumento del endeudamiento público en las grandes economías. En lo que va de siglo hemos visto dos catalizadores de fuerte gasto fiscal: la crisis financiera global (CFG) en 2008 y la pandemia de COVID-19 en 2020. Sin embargo, en lugar de redirigir sus economías hacia una trayectoria fiscal más sostenible, muchos gobiernos están gastando más si cabe.

En Europa podría afirmarse que esto ha sido necesario, pero la OBBBA de Trump podría elevar el ratio de deuda/PIB de los Estados Unidos hasta niveles más altos sin apenas justificación real. Aunque los mercados de renta fija han sido relativamente indulgentes hasta la fecha, el coste de la deuda a largo plazo está subiendo. Los inversores harían bien en recordar el caos generado por la ex primera ministra británica Liz Truss en septiembre de 2022: los mercados de deuda pueden impartir rápidamente un duro castigo.

Pese a los riesgos todavía presentes, la volatilidad de mercado y la dispersión económica también crean numerosas oportunidades tanto absolutas como relativas, así como buenos lugares para esconderse. Así, podría ser momento de reexaminar los atributos defensivos y diversificadores que ha ofrecido tradicionalmente la renta fija.

Replanteamiento de la renta variable

Las acciones no son ni mucho menos inmunes a las turbulencias provocadas por el cambio de statu quo, pero han mostrado resiliencia gracias a varios factores clave.

La tecnología y la revolución de la inteligencia artificial (IA) continúan impulsando a las bolsas. El desafío a la hegemonía estadounidense en este ámbito por parte de la compañía china DeepSeek sembró nerviosismo en los mercados en un principio, pero también puso de manifiesto que estos modelos son cada vez más baratos de entrenar y utilizar. Y cuando los precios caen, el consumo tiende a aumentar. De cara a los próximos años, la expectativa es que la IA se integrará en sistemas, aplicaciones y tecnologías en todos los sectores de la economía, a medida que proliferan sus usos prácticos.

Los desarrollos geopolíticos también han devuelto a un primer plano al sector defensa, donde autonomía, resiliencia y seguridad se están perfilando como temas de inversión clave. Además de beneficiarse del aumento del gasto público, las empresas de defensa ayudan a fomentar la innovación en áreas como logística avanzada, ciberseguridad e inteligencia artificial, las cuales pueden ser muy relevantes para el conjunto de la sociedad.

Pese a la tendencia de rápido envejecimiento de la población y la presión que esto ejerce sobre los servicios sanitarios, el sector salud se ha rezagado considerablemente en los últimos años. No obstante, esta área sigue ofreciendo soluciones vitales en un mundo en plena transformación, y los inversores deberían seguir prestándole atención.

Las empresas de pequeña capitalización son otra área que los inversores vuelven a tener presente tras haberle dado la espalda durante largo tiempo. Las small caps tienden a estar más orientadas al mercado doméstico que las compañías de gran tamaño, y están menos expuestas a los aranceles; el programa de infraestructura europeo y los intentos de construir más capacidad manufacturera en los Estados Unidos también deberían dar impulso a las pequeñas empresas.

En un mundo cada vez más opaco, la verdadera oportunidad radica en identificar aquellas inversiones en renta variable capaces de florecer con independencia de los acontecimientos a nivel global. La clave es mirar al futuro y concentrarse en las empresas y sectores que sacan partido a la innovación e impulsan el cambio.

Aprovechar la volatilidad del mercado

Con un número creciente de factores trastocando el orden mundial, existe un flujo constante de información que procesar. Pese al actual malestar fiscal, la existencia de un abanico atractivo de oportunidades de renta fija significa que estos activos aportan una diversificación muy útil. Y con la mayor turbulencia reinante en los mercados de renta variable, es esencial identificar las inversiones capaces de sacar partido a los ciclos de volatilidad y de aprovechar los catalizadores de mercado.

En BNP Paribas Asset Management nos proponemos desarrollar convicción sobre lo que nos deparará el futuro combinando perspectivas diversas con una profunda labor de análisis. Esto nos permite identificar oportunidades lo s¡uficientemente sólidas como para soportar la volatilidad a corto y aportar crecimiento a largo plazo.

[1] Trump always chickens out on foreign policy too.

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Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

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