Tal y como señalan Mark Duffy y Charlie Donovan, del equipo del BNP Paribas Aqua, las nuevas tecnologías están llamadas a reducir el impacto medioambiental del sector siderúrgico, lo que ofrecerá atractivas oportunidades de inversión.
El acero es un elemento muy presente en nuestro entorno, desde los edificios a los vehículos. La demanda mundial se ha triplicado desde 1970 y se prevé que vuelva a aumentar un 50% de aquí a 2050.
En la actualidad, la producción de acero representa en torno al 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero y al 8% de las emisiones de CO2. El intenso calor que se necesita para forjar acero en los altos hornos tradicionales (y la combustión de combustibles fósiles relacionada) convierte al sector en uno de los más difíciles de descarbonizar para alcanzar los objetivos naciones e internacionales de cero emisiones netas.
Según ha calculado The Mission Possible Partnership, una iniciativa creada para impulsar la descarbonización de los sectores con mayor volumen de emisiones del mundo, en un escenario de continuidad, el crecimiento sostenido de la demanda aumentaría las emisiones mundiales de acero en más de un tercio de aquí a 2050.
El acero tendrá una importancia fundamental en la infraestructura que se necesita para realizar la transición hacia la energía limpia. Cada megavatio de capacidad eólica marina requiere 250 toneladas de acero.
La adopción de nuevas tecnologías y la expansión de las ya existentes son esenciales para que el sector avance hacia un escenario de cero emisiones netas. En sus previsiones a largo plazo para el sector, la Agencia Internacional de la Energía calcula que en 2050 solo algo más de la mitad de la producción de acero se basará en la captura de carbono o en procesos nuevos a partir del hidrógeno, mientras que la producción basada en la fundición de chatarra representará el 40%.
Descarbonización de la producción primaria de acero
La mayor parte de la demanda mundial de acero continuará cubriéndose con la producción de acero a partir del mineral de hierro.
Un proceso conocido como «reducción directa» podría ser la clave para que dicha producción fuera más sostenible. Utilizando una mezcla de hidrógeno y monóxido de carbono (gas de síntesis), el mineral de hierro puede reducirse sin necesidad de fundirlo, lo que supone un ahorro de energía. El subproducto sólido de este proceso, que es el hierro reducido directamente, se utiliza como materia prima en un horno de arco eléctrico para laminar acero. El uso de gas de síntesis supone una mejora con respecto a los métodos que se utilizan actualmente.
La sustitución del gas natural por hidrógeno obtenido a partir de electricidad renovable podría reducir en más de una tercera parte las emisiones del sector en 2050. El hierro de reducción directa (DRI) a base de hidrógeno, con un potencial de reducción del 95% de las emisiones de gases de efecto invernadero, está a punto de comercializarse. Además, la reducción directa con biomasa ofrece una reducción del 60% y puede integrarse en las plantas existentes.
Están surgiendo otras tecnologías verdes innovadoras. El proceso de electrólisis de óxido fundido utiliza electricidad renovable para convertir el mineral de hierro en metal líquido de alta calidad; el proyecto piloto SuSteel está estudiando el uso de plasma de hidrógeno en un proceso de fabricación de acero neutro en carbono.
Las tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono podrían desempeñar un papel muy importante en la descarbonización del sector. En su escenario de cero emisiones netas, The Mission Possible Partnership señala que estas tecnologías podrían evitar hasta una quinta parte de las emisiones previstas de aquí a 2050.
Mayor uso de la chatarra
Un mayor uso de la chatarra podría contribuir a reducir la intensidad de emisiones a medio plazo.
La tecnología de horno de arco eléctrico utiliza electricidad para fundir y reutilizar los deshechos de acero. Las emisiones procedentes de estos hornos de arco dependen de cuánta electricidad se genere localmente, pero según el escenario de cero emisiones netas de The Mission Possible Partnership, el mayor uso de la chatarra podría reducir hasta en una quinta parte las emisiones del sector de aquí a 2050.
En la actualidad, Estados Unidos lidera la producción secundaria de acero. Otros grandes productores de acero también están tratando de aumentar la utilización de deshechos de acero. China, por ejemplo, se ha propuesto alcanzar un nivel del 15-20%. Es importante tener en cuenta que las materias primas de las economías emergentes pueden incluir a veces arrabio con alto contenido en carbono (no solo chatarra) y que normalmente generan electricidad a partir del carbón.
Generación de oportunidades
Pensamos que las oportunidades de inversión que crearán los factores tecnológicos y de mercado que impulsan la transición hacia un sector siderúrgico más verde quedan bien reflejadas en la mejora de la situación financiera de los productores estadounidenses de hornos de arco eléctrico, como la reducción del apalancamiento y el aumento de los márgenes de beneficios, lo que está mejorando la calificación crediticia.

Más allá de las tecnologías con bajas emisiones de carbono, el compromiso de las empresas y las políticas gubernamentales también están acelerando el cambio.
Los fabricantes de acero están fijando objetivos de emisiones cada vez más ambiciosos: más de 20 empresas han validado objetivos con base científica a corto plazo, y 19 de ellas se han comprometido a alcanzar un nivel de cero emisiones netas. Las iniciativas de organizaciones no gubernamentales están acelerando la transición del sector hacia los objetivos de cero emisiones netas.
También están surgiendo medidas de apoyo político en forma de incentivos, normativas y aranceles. Por ejemplo, el actual presupuesto alemán de «cero emisiones netas» de 23.000 millones de euros incluye «contratos de protección del clima» que subvencionan a las empresas que opten por una producción de acero más sostenible.
El endurecimiento de los límites impuestos a las emisiones de gases de efecto invernadero en virtud del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea debería mejorar la competitividad de las tecnologías menos contaminantes al aumentar el coste relativo a largo plazo del acero de alto horno. Con el fin de asegurar la igualdad de condiciones con respecto al acero producido en otras regiones, el mecanismo de ajuste del carbono en frontera de la Unión Europea fija un precio a las importaciones que hacen un uso intensivo de carbono.
Forjar nuevos mercados
El ritmo del cambio dependerá también del interés que muestren los usuarios finales. La sólida demanda de acero primario producido de forma sostenible se ha puesto recientemente de manifiesto en la fijación de un precio superior para el acero obtenido a partir de un proceso basado en hidrógeno verde.
En el marco de la First Movers Coalition, algunas de las mayores empresas del mundo están utilizando su poder adquisitivo para crear mercados de tecnologías innovadoras en sectores en los que la descarbonización resulta más complicada, como es el caso del siderúrgico. La combinación de unas tecnologías prometedoras, unos objetivos sectoriales ambiciosos y políticas de apoyo ofrece sólidas oportunidades de inversión a largo plazo en aquellas compañías que permiten la transición hacia un sector siderúrgico más sostenible.