El uso creciente de la inteligencia artificial está aumentando de manera indirecta el consumo de agua por parte de los centros de datos, y la escasez de agua a escala local podría suponer un riesgo importante para los distintos operadores. Los inversores podrían encontrar oportunidades de inversión interesantes en el ámbito de las soluciones tecnológicas que permiten al sector gestionar la intensidad de uso del agua.
La tensión entre el creciente consumo de agua por parte de los centros de datos y unos recursos finitos de agua está aumentando con rapidez. Si no logramos solucionarlo, aumentará el riesgo para los operadores, los clientes y, en última instancia, los inversores.
La mejora de la transparencia en la comunicación de información es un paso importante para avanzar en la gestión de estos riesgos. En nuestra opinión, los inversores deberían impulsar la transparencia y la adopción de tecnologías, algunas nuevas y otras ya existentes, destinadas a reducir la dependencia de agua que presentan los centros de datos. Las empresas que ofrecen estas soluciones podrían beneficiarse de la necesidad a largo plazo de ajustar la revolución de la inteligencia artificial con la transición hacia una economía más sostenible.
Centros de datos e intensidad de uso del agua
El consumo de energía por parte de los centros de datos es bien conocido por todos. Se prevé que su participación en el consumo mundial de electricidad se multiplique por tres, desde el 1% en 2022 al 3% a finales de 2026, lo que significa que el sector consumirá aproximadamente el equivalente a la electricidad generada por las cerca de 50 centrales nucleares que hay en Estados Unidos.
La intensidad de uso del agua del sector es menos conocida. Sin embargo, un centro de datos de hiperescala de 100 megavatios puede consumir directamente en torno a 2.500 millones de litros de agua al año en la refrigeración de sus servidores, lo que equivale a las necesidades de unas 80.000 personas.
El creciente uso de la inteligencia artificial está impulsando el consumo de agua por parte de los centros de datos en los que se ejecuta la tecnología. Por ejemplo, se calcula que, para generar un mensaje de correo electrónico de unas 100 palabras con el modelo GPT-4 de Open AI, tarea que exige miles de cálculos que determinen cuáles son las palabras más adecuadas, se necesitan unos 500 mililitros de agua.
Según las previsiones de crecimiento de la demanda, las herramientas de inteligencia artificial podrían provocar indirectamente una extracción mundial de agua estimada entre 4.200 y 6.600 millones de metros cúbicos de aquí a 2027, lo que equivale aproximadamente a la mitad del consumo de agua del Reino Unido.
La «sed» de los centros de datos
En concreto, el aumento del consumo resulta especialmente preocupante en las regiones que registran escasez de agua. Muchos centros de datos están situados en zonas con problemas de agua, como el suroeste de Estados Unidos y ciertas partes de China.
Esta situación no solo agrava el estrés hídrico, sino que también expone a los operadores de centros de datos a importantes riesgos operativos, como la necesidad de cerrar los centros en periodos de sequía, con los consiguientes costes.
Los operadores podrían enfrentarse a riesgos reputacionales. La construcción de nuevos centros de datos se enfrenta a una oposición cada vez mayor, sobre la base de motivos relacionados con la protección del medioambiente. Las grandes empresas consumidoras podrían enfrentarse a un fuerte rechazo por parte de las comunidades locales.
A pesar de estos riesgos, y de la creciente concienciación al respecto, los inversores reciben una información muy limitada sobre ello.
Desvinculación de los datos y el agua
La eficiencia en el consumo de agua puede suponer un importante ahorro financiero para los centros de datos.
- En aquellos centros de datos que utilizan sistemas tradicionales de refrigeración por aire, la introducción de sistemas más eficientes de calefacción, ventilación y aire acondicionado puede reducir indirectamente la cantidad de agua que se emplea en el proceso de generación de electricidad.
- Por su parte, en los centros de datos que utilizan sistemas de refrigeración por evaporación, las soluciones de reciclaje de agua, que recurren a técnicas de filtración por medios granulares, intercambio iónico y filtración por membranas para facilitar la reutilización del agua pura, pueden reducir el consumo de agua hasta en un 70%.
- Los innovadores sistemas de refrigeración líquida de circuito cerrado pueden ir aún más allá: al hacer circular continuamente agua entre los servidores y los refrigeradores para disipar el calor, pueden reducir o incluso eliminar la necesidad de disponer de un suministro de agua.
Junto a la inversión en tecnologías de ahorro de agua, las medidas de conservación adoptadas por los principales operadores son un ejemplo de cómo el sector puede mejorar la gestión de los riesgos. Algunas empresas como Microsoft* han desarrollado modelos predictivos para anticipar las necesidades de agua, basándose en datos meteorológicos y operativos en tiempo real, y gestionar de forma más eficiente las cargas de trabajo relacionadas con la inteligencia artificial (y, por tanto, sus necesidades de refrigeración).
Los centros de datos también pueden recoger agua de lluvia para reducir la presión que ejercen sobre la infraestructura hídrica local.
En aquellos casos en los que no se han adoptado medidas de conservación, los inversores deberían trabajar con las empresas en la supervisión de la gestión de los riesgos relacionados con el agua y animarlas a gestionar dichos riesgos de manera adecuada.
La transparencia puede ayudar a gestionar los riesgos
La comunicación de información relacionada con el consumo de agua sigue siendo muy irregular e inestable en todo el sector. Solo el 40% de los operadores de centros de datos analizan activamente los indicadores de consumo de agua, lo que limita la información sobre esta cuestión y obstaculiza la gestión eficaz de los riesgos.
Dada la importancia de dichos riesgos, pensamos que los inversores deben exigir a las empresas del sector que ofrezcan una información más detallada. Deberían pedir a las compañías de servicios en la nube que exijan información a los centros de datos con los que trabajan, con el fin de identificar y evaluar las dependencias y los riesgos relacionados con el agua.
Uno de los indicadores que se utilizan para ofrecer una información estandarizada es la eficacia del uso del agua, que cuantifica la eficacia del consumo de agua de un centro de datos en sus operaciones de refrigeración.
Algunos de los principales operadores, como Equinix* y Microsoft, han comenzado a ofrecer información sobre dicho indicador en ciertas regiones. Varias empresas, como Microsoft y Google*, se han fijado el objetivo de reducir su consumo de agua e incluso de aportar más agua de la que consumen de aquí a 2030.
Dada la limitación de los recursos, las certificaciones de edificios de centros de datos deberían incluir información sobre el indicador de eficacia del uso del agua. Los centros de datos con normas de certificación más estrictas deberían pagar un alquiler más elevado, lo que incentivaría una mejor gestión del agua en el sector.
Más datos, menos agua
No hay duda de que la inteligencia artificial va a seguir avanzando, lo que exigirá la generación de nuevos datos. A menos que se haga frente al gran consumo de agua de los centros de datos, tanto los operadores como los clientes tendrán que abordar los riesgos crecientes que podrían derivarse de la escasez de un recurso finito.
Sin embargo, hay ciertas tecnologías que han comenzado a demostrar su eficacia a la hora de saciar la sed del sector, reduciendo así los riesgos y la huella hídrica de los datos. Observamos cada vez más oportunidades de inversión entre aquellas compañías que son capaces de satisfacer las necesidades de un sector que se está expandiendo con rapidez.
Los inversores, además de tratar de identificar estas oportunidades, pueden ayudar a las empresas a hacer frente a los riesgos relacionados con el agua exigiendo una mayor transparencia en la comunicación de información y una mejora en el proceso de gestión de riesgos.
*Las referencias a los títulos concretos se muestran únicamente a efectos ilustrativos y no deben considerarse una recomendación de compra o venta, ni constituyen asesoramiento alguno en relación con cuestiones de inversión. Impax Asset Management y BNP Paribas Asset Management pueden o no haber invertido en dichos títulos. La información incluida en el presente documento refleja las opiniones de Impax Asset Management en un momento determinado.