Inversión en bonos verdes, sociales y sostenibles

Los bonos verdes, sociales y sostenibles financian proyectos y actividades que tienen un impacto positivo en el medioambiente y en la sociedad. Emitidos por empresas y gobiernos, este tipo de deuda, destinada a un propósito definido, goza de un éxito cada vez mayor.  

La creciente sensibilización de los gobiernos, las empresas y la sociedad en general sobre la necesidad de abordar los principales problemas sociales y medioambientales ha provocado un aumento de la demanda de fuentes innovadoras de financiación pública y privada en una amplia gama de sectores.

Bonos verdes para hacer frente al calentamiento global

El Banco Europeo de Inversiones y el Banco Mundial emitieron los primeros bonos verdes en respuesta al informe elaborado en 2007 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), en el que se vinculaban las actividades humanas con el calentamiento global. El objetivo era hacer frente a este importante desafío con la ayuda de los mercados financieros, concretamente a través del mercado de renta fija.

La idea que subyace a los bonos verdes es la de ofrecer una fuente de capital a aquellos proyectos o actividades que tienen un impacto positivo sobre el medioambiente. Las principales áreas de actuación son sectores como las energías renovables, el transporte poco contaminante, la construcción de edificios ecológicos, la gestión del agua y el control de la contaminación.

Bonos para hacer frente a la pobreza, la desigualdad y la exclusión social

Los bonos sociales tienen un enfoque diferente. Están diseñados para financiar proyectos y actividades que responden a un problema social, como la lucha contra la pobreza, la construcción de vivienda social o la búsqueda de igualdad, diversidad e inclusión social.

En el marco de la respuesta a la pandemia de covid, se ha registrado un enorme aumento de la emisión de bonos sociales.

Por ejemplo, la UE lanzó el Instrumento Europeo de Apoyo Temporal para Atenuar los Riesgos de Desempleo en una Emergencia (SURE) por valor de 100.000 millones de euros, con el fin de dotar a los Estados miembros de los medios financieros necesarios para hacer frente a las consecuencias sociales y económicas del brote de coronavirus. Otros programas respaldados por los gobiernos han recurrido a la emisión de deuda para impulsar las iniciativas contra el desempleo y ayudar a conservar los puestos de trabajo en el contexto de la grave crisis económica.

Por último, los bonos de sostenibilidad consisten en la emisión de deuda para financiar proyectos con objetivos medioambientales y sociales, que a menudo están relacionados entre sí. Por lo tanto, pueden resultar eficaces a la hora de abordar algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Atención al «blanqueo social»

Hay que tener en cuenta que no todos los bonos sociales son iguales. Los inversores han de prestar atención al «blanqueo social», es decir, cuando los emisores afirman que los fondos se destinarán a ciertas causas, pero acaban dirigiéndose a otros fines, por ejemplo, a áreas que no maximizan el impacto positivo sobre la sociedad.

Los Principios de los Bonos Sociales (SBP) de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales determinan de forma clara los tipos de proyectos considerados aptos para ser financiados por este tipo de bonos. 

En BNP Paribas Asset Management nos basamos en estos principios para evaluar los bonos sociales. En concreto, comprobamos que el uso social de los fondos se ajusta a las categorías establecidas en los SBP y que los bonos contribuyen a los objetivos sociales de desarrollo sostenible.

Europa: líder en bonos verdes, sociales y responsables

Los bonos verdes, sociales y responsables se han hecho un hueco en los mercados.

En 2021, se emitieron bonos de este tipo por valor de casi 650.000 millones de dólares, el doble que en 2019[1]. Según Moody’s, este mercado podría crecer hasta alcanzar los 1,3 billones de dólares para finales de 2022[2].

Los bonos verdes representan casi el 60% de las emisiones realizadas en 2021, pero los bonos sociales y responsables han ido en aumento, una tendencia que podría estar relacionada con los problemas sociales que se registraron durante la crisis sanitaria provocada por el covid y que, de hecho, se siguen registrando.

Europa domina el mercado mundial. En 2021, los gobiernos y las empresas de la región emitieron el 56% de los bonos verdes (frente al 32% emitido en 2017), el 71% de los bonos sociales y el 60% de los bonos de sostenibilidad.

El mercado está respaldado por la demanda de los inversores, fundamentalmente los institucionales, por los avances normativos, como el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles, y por el compromiso de la Comisión Europea, como en el caso del programa SURE.

Con el objetivo de convertirse en un referente en el ámbito de la financiación responsable, la UE emitió sus primeros bonos verdes en octubre de 2021 para financiar a empresas europeas que participan en la transición ecológica.

Participación de BNP Paribas Asset Management

Con el fin de satisfacer la creciente demanda de los inversores que desean participar en este mercado, BNP Paribas Asset Management ha desarrollado una estrategia que replica al índice JPMorgan ESG Green, Social & Sustainability IG EUR Bond.

Esta estrategia ofrece a los inversores exposición a los bonos verdes, sociales y sostenibles emitidos por empresas y entidades soberanas, cuasisoberanas y supranacionales.

Referencias

[1] Fuente: Moody’s y Environmental Finance  

[2] Fuente: Moody’s, ESG, Sustainable bonds to hit record USD 1.35 trillion in 2022

3 ESG: factores medioambientales, sociales y de buen gobierno  

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