Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidos pretenden acabar con la pobreza, proteger el planeta y garantizar que en 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad. Abarcan cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, como la desigualdad y el cambio climático. Con motivo del décimo aniversario de su lanzamiento, Berenice Lasfargues analiza cómo ha evolucionado su aplicación y la utilidad de los ODS para los inversores.
Objetivos de desarrollo sostenible
Los Principios para la Inversión Responsable de las Naciones Unidas (PRI, por sus siglas en inglés), la mayor iniciativa mundial en este ámbito, señalan que los ODS actúan como «el marco de sostenibilidad acordado a nivel mundial».
Dichos principios sostienen que el incumplimiento de los ODS creará riesgos para los inversores, mientras que su consecución impulsará el crecimiento de la economía mundial, proporcionará oportunidades de inversión, ampliará los marcos de los inversores que evalúan el riesgo medioambiental, social y de buen gobierno (ESG) y hará que dichos marcos sean más completos.
Sin embargo, según el Informe 2025 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, si bien el compromiso global con la consecución de estos objetivos mantiene su solidez, el aumento de las tensiones geopolíticas, las desigualdades en todo el mundo y el impacto del cambio climático hacen que, en la actualidad, solo se estén registrando avances en menos del 20% de los propósitos subyacentes a los ODS.
En lo que respecta al cambio climático, los avances también han sido limitados. El apoyo que han prestado hasta ahora los países desarrollados al llamado «Sur Global» (países en vías de desarrollo que se ven muy afectados por los efectos del aumento de las temperaturas) ha sido bastante tibio. Se espera que durante la próxima cumbre climática COP30 se anuncie un compromiso de 300.000 millones de dólares anuales, muy por debajo de los 1,3 billones que se calcula que se necesitan.
Asimismo, el fondo para pérdidas y daños destinados a compensar los impactos climáticos irreversibles ha tardado en arrancar.
De cara al futuro, la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de este año podrían dar un nuevo impulso al avance de la agenda de los ODS.
Algunos piensan que ha llegado el momento de reformar los ODS. Diez destacados expertos en sostenibilidad han pedido cuatro grandes cambios en la aplicación de los ODS:
- Los países que gozan de un nivel de renta elevado deben asumir un mayor compromiso financiero
- Deben introducirse sesiones de seguimiento para ir adaptando los objetivos a la evolución del contexto
- Sería necesario adoptar las medidas adecuadas para que ciertas partes de los ODS adquieran carácter vinculante en virtud del derecho internacional
- Los ODS deberían tener un mayor peso en el proceso de toma de decisiones de los gobiernos

Fuente: https://sdgs.un.org/goals
¿Qué significan los ODS para los inversores?
Según los PRI, cuyos signatarios cuentan con un volumen de activos gestionados de 128 billones de dólares2, la consideración de las inversiones desde la perspectiva de los ODS puede ayudar a los inversores a:
- Identificar posibles oportunidades en modelos de negocio, cadenas de suministro y servicios
- Anticipar posibles cambios jurídicos y normativos relacionados con la sostenibilidad
- Proteger su propia reputación
- Cumplir y comunicar a sus clientes sus compromisos en materia de sostenibilidad
- Considerar los riesgos de transición y del sistema financiero a largo plazo
- Minimizar los resultados negativos y potenciar los positivos
Si bien las inversiones temáticas en los ODS y las inversiones de impacto pueden parecer similares, la inversión de impacto tiene un enfoque singular en lo que se refiere a la intencionalidad, la adicionalidad y la gestión del impacto. Los inversores de impacto suelen utilizar los ODS como marco.
También existen estrategias de inversión de impacto en los ODS. Un ejemplo sería una estrategia que utilice el ODS 10.7 (sobre desigualdad) como herramienta de selección para invertir en empresas que presten ayuda a los refugiados.
ODS y oportunidades de inversión
Un informe elaborado en 2024 por la Autoridad Europea de Valores y Mercados identificó 187 fondos de impacto basados en los ODS, y señaló que el volumen de estos fondos se había triplicado entre 2020 y 2021. De ellos, el 44% se lanzaron después de 2020. Este segmento sigue siendo pequeño en la Unión Europea (UE): en septiembre de 2023 contaba con un volumen de activos gestionados de 74.000 millones de euros, es decir, menos del 1% del total del sector de fondos de la UE.
Por su parte, la Comisión de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) calcula que el cumplimiento de los ODS exigirá una inversión anual de entre 5 y 7 billones de dólares entre 2015 y 2030. Se espera que el gasto público y la ayuda al desarrollo no aporten más de 1 billón de dólares de esta cifra cada año, lo que significa que la participación del sector privado va a resultar crucial. Y según el Informe sobre Desarrollo Sostenible 2025, el déficit de inversión en los ODS en los países en vías de desarrollo asciende actualmente a 4 billones de dólares anuales.
A pesar del escaso avance que se ha registrado en muchos de los objetivos, en los años transcurridos desde 2015 se han logrado ciertas mejoras en algunos ámbitos como el «acceso a los servicios e infraestructuras básicos, incluido el uso de la banda ancha móvil» (ODS 9), el «acceso a la electricidad» (ODS 7), el «uso de internet» (ODS 9) y la «mortalidad infantil» (ODS 3).
Retos relacionados con los ODS
Un análisis de 2023 publicado en la Stanford Social Innovation Review reveló que muchas empresas se comprometen con los ODS principalmente por razones relacionadas con las relaciones públicas y la comunicación de información, en formas que pueden conducir a una especie de «efecto de blanqueamiento» en materia de ODS.
El informe identificó un pequeño número de empresas que consiguieron integrar eficazmente los ODS en sus estrategias corporativas y señaló tres buenas prácticas en este ámbito:
- Alineación de los ODS con los ingresos
- Integración de los ODS en la declaración de propósitos de la compañía
- Innovación y colaboración para impulsar el impacto de los ODS
El pasado mes de julio, la entidad francesa de regulación financiera, la Autorité des Marchés Financiers, advirtió de «importantes riesgos de blanqueo ecológico» tras analizar 52 fondos temáticos sostenibles. Identificó «insuficiencias» en el cumplimiento de las normas nacionales en materia de cuestiones ESG en la denominación de los fondos y pidió a los gestores que se aseguraran de que dichos fondos se comercializan de forma «correcta, clara y no engañosa».
De los fondos analizados, el 28% violaba las normas mínimas introducidas por la entidad francesa en 2020. Según el informe, las referencias a los ODS resultaban especialmente preocupantes. Las referencias a la contribución de los productos a la consecución los objetivos podían ser «vagas e imprecisas» y estaban abiertas a la «interpretación y la subjetividad».
Las conclusiones de la Autorité coincidían con los resultados del informe 2024 de la Autoridad Europea de Valores y Mercados citado anteriormente. Según su análisis, los fondos basados en los ODS no estaban más alineados con los objetivos de la ONU que el resto de los fondos.
Próximos pasos: armonización y coherencia
Con frecuencia, suele citarse la falta de información sobre la contribución de una empresa a los ODS como uno de los principales impedimentos para la adopción generalizada de estos objetivos por parte de los inversores. Algunos proveedores como ISS, MSCI y SDI AOP han empezado a desarrollar soluciones que analizan la relación de las empresas con los ODS desde una perspectiva operativa o de productos y servicios, o ambas.
Como es habitual en el mercado de datos sobre los ODS, estas soluciones carecen de armonización y coherencia, por lo que es importante que los inversores lleven a cabo su propia labor de análisis con el fin de encontrar la solución que mejor se adapte a sus necesidades de inversión.
En nuestra opinión, para impulsar la relevancia de los ODS como marco de actuación para los inversores, es esencial disponer de datos de alta calidad que resulten «útiles para la inversión». Ante la falta de normas, hemos analizado el sector de los proveedores de datos y hemos identificado lagunas significativas en la forma en la que se abordan los ODS.
A raíz de dicho análisis, nos hemos asociado con la empresa danesa de tecnología financiera Matter con el fin de desarrollar nuestra propia metodología. El resultado ha impulsado nuestra definición de inversión sostenible y se utiliza como marco para algunas de nuestras estrategias de inversión temáticas y de impacto.