Según Mathieu Jourde y Lazare Hounhouayenou, la autonomía estratégica europea, es decir, la capacidad de Europa para actuar de forma independiente en áreas clave como la defensa, la energía, la infraestructura digital y las cadenas de suministro críticas, se ha convertido en una prioridad.
La mejora de la seguridad económica con la reducción de las dependencias es uno de los tres grandes retos a los que se enfrenta la Unión Europea y que Mario Draghi recogió en su informe de 2024 sobre la competitividad de la UE (los otros dos se refieren a la reducción de la brecha de innovación con Estados Unidos y a la armonización entre la descarbonización y la competitividad).
Ante los cambios que se han producido en el escenario geopolítico mundial, la guerra de Ucrania, la excesiva dependencia de potencias extranjeras y las vulnerabilidades económicas que puso de manifiesto la pandemia de covid, Europa es cada vez más consciente de su necesidad de reducir su dependencia de agentes externos.
No obstante, si bien el concepto de autonomía estratégica está cobrando impulso, su aplicación se enfrenta a una serie de retos políticos, económicos e institucionales.
¿Por qué es necesaria la autonomía estratégica?
- Cambios geopolíticos y riesgos para la seguridad
La creciente asertividad de China, la imposibilidad de predecir la actuación de Estados Unidos en el ámbito internacional y el conflicto entre Rusia y Ucrania han puesto de manifiesto la urgencia de lograr una mayor autonomía en Europa. El contexto actual ha dejado al descubierto su limitada capacidad para actuar de manera independiente en las áreas de la defensa y la diplomacia, ya que a menudo depende de la OTAN, marcada por un fuerte liderazgo estadounidense, para garantizar la seguridad. - Soberanía tecnológica
La UE va a la zaga de Estados Unidos y China en tecnologías críticas como los semiconductores, la inteligencia artificial y la computación en la nube, lo que provoca riesgos económicos y de seguridad. La autonomía estratégica pasa por garantizar la infraestructura digital, proteger los datos y controlar los factores tecnológicos críticos. - Dependencia energética
La excesiva dependencia de la UE del gas ruso se convirtió en una vulnerabilidad crítica tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania y los graves daños sufridos por los gasoductos Nord Stream. Esta dependencia ha puesto de manifiesto la necesidad de controlar en mayor medida la distribución y la producción de energía en Europa y de realizar la transición hacia energías renovables y hacia otras fuentes diversificadas como la energía nuclear. - Capacidad de resistencia de las cadenas de suministro
La pandemia de covid puso de manifiesto la fragilidad de las cadenas globales de suministro, especialmente en los sectores farmacéutico, de equipos médicos y de semiconductores. La repatriación o diversificación de los recursos de producción se considera esencial para la capacidad de resistencia a largo plazo de la UE. - Necesidades básicas: alimentación y asistencia sanitaria
En la base de la pirámide de Maslow, que determina la jerarquía de las necesidades, la alimentación y la asistencia sanitaria se consideran elementos críticos de las necesidades humanas. La pandemia de covid puso este aspecto de manifiesto en lo que se refiere a la asistencia sanitaria. La volatilidad de los precios de los alimentos a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania revela la importancia de esta cuestión, al igual que lo hacen las críticas que ha recibido la estrategia «De la granja a la mesa» de la UE.
Principales retos
- Gobierno y burocracia: el proceso de toma de decisiones de la UE sigue siendo especialmente lento en cuestiones como la contratación pública en materia de defensa y la política industrial.
- Fragmentación de las agendas nacionales: la diversidad de perspectivas sobre las amenazas a las que se enfrenta Europa y los diferentes niveles de recursos presupuestarios dificultan la adopción de medidas unificadas. El aumento de la autonomía nacional puede debilitar de manera indirecta la influencia europea.
- Fragmentación industrial y dependencia de Estados Unidos: la dependencia de las compañías tecnológicas y los sistemas de armamento estadounidenses limita la independencia práctica de Europa. Sus industrias de defensa y alta tecnología están muy fragmentadas. La falta de interconexión y la competencia entre las industrias nacionales podría obstaculizar la aparición de compañías líderes europeas que puedan competir con empresas internacionales.
- Necesidades de financiación: la magnitud de la inversión necesaria en todos los sectores es inmensa, y los presupuestos públicos no son suficientes para cubrir dicha necesidad. El capital privado podría desempeñar un papel crucial en las necesidades de financiación.
Principales iniciativas públicas destinadas a la autonomía estratégica
- Plan ReArmar Europa/Preparación 2030: esta iniciativa fue anunciada en marzo de 2025, con el objetivo de alcanzar los 800.000 millones de euros en gasto conjunto y nacional en defensa: a) los Estados miembros de la UE pueden aumentar el gasto en defensa hasta un 1,5% del PIB durante cuatro años mediante una cláusula especial de flexibilidad fiscal; b) el instrumento SAFE (Acción de Seguridad para Europa) de la UE recaudará 150.000 millones de euros a través de préstamos respaldados por la UE para la modernización de los sistemas de defensa.
- Ley Europea de Chips: aprobada en el año 2022, esta ley destina más de 43.000 millones de euros a duplicar la cuota mundial europea en la producción de chips al 20% de aquí a 2030, con ayudas a fábricas alemanas, francesas e italianas.
- Fondo alemán de infraestructuras de 500.000 millones de euros: anunciado en 2025, este fondo a largo plazo, independiente del presupuesto federal, tiene como objetivo modernizar las infraestructuras de transporte, digitales y energéticas.
- REPowerEU: este plan, puesto en marcha en 2022, destina más de 300.000 millones de euros a la eliminación de la dependencia de los combustibles fósiles rusos y la aceleración de la mejora de la red eléctrica, las terminales de gas natural licuado (GNL), las energías renovables, la eficiencia energética y la diversificación de las materias primas esenciales.
Iniciativas privadas de respaldo a la autonomía
Si bien los fondos públicos deben servir para sentar las bases, pensamos que el capital privado es esencial para alcanzar la escala necesaria y para la permanencia en el tiempo de las medidas adoptadas. La entrada de capital privado en los mercados de renta variable cotizada puede contribuir a financiar el crecimiento de las compañías europeas líderes en los ámbitos de la defensa, la energía limpia, la infraestructura digital y los semiconductores.
Mediante la inversión en empresas cotizadas fundamentales para alcanzar la autonomía europea, como Airbus, ABB, Nokia, Rolls-Royce, Siemens y STM, las gestoras y los inversores particulares pueden favorecer la confianza, la visibilidad y la liquidez de los mercados. Las ofertas públicas iniciales (OPI) podrían desempeñar un papel crucial a la hora de retener a las empresas innovadoras en Europa y favorecer su crecimiento sin que sean adquiridas por empresas extranjeras.
Percepción pública, dilemas en materia de cuestiones ESG y sectores controvertidos
La autonomía estratégica nos exige enfrentarnos a una serie de cuestiones difíciles en lo que se refiere a lo que la sociedad considera aceptable como destino de inversión. Algunos sectores como la energía nuclear, la defensa o las materias primas críticas plantean dilemas políticos o éticos en ciertos países de Europa.
Por ejemplo, aunque cada vez se valora más la importancia de la energía nuclear para alcanzar la soberanía en el ámbito de la energía con bajas emisiones de carbono, aún sigue teniendo que hacer frente a una fuerte oposición.
Del mismo modo, las empresas de defensa suelen quedar excluidas de las carteras de inversión de enfoque ESG (cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno), a pesar de que cada vez resulta más evidente que la seguridad es un requisito previo para el desarrollo sostenible. Todo ello provoca una gran paradoja: los sectores que deberían contribuir en mayor medida a la autonomía europea podrían no recibir la financiación necesaria como consecuencia de los filtros éticos que aplican los marcos ESG.
El equilibrio entre el respaldo público, la armonización normativa y los incentivos financieros será crucial para garantizar que las normas de inversión obsoletas no frenen las ambiciones estratégicas de Europa.
Inversión en la autonomía estratégica de Europa
En nuestra opinión, la autonomía estratégica ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. Europa está tratando de alinear sus objetivos con una amplia gama de herramientas financieras destinadas a áreas que van desde el rearme del sector de defensa y la transición energética al liderazgo en el ámbito tecnológico.
La magnitud de los planes de inversión no tiene precedentes, pero su éxito dependerá de la ejecución de dichos planes, de la cooperación entre los distintos países y de la mayor integración de la financiación privada. La autonomía europea no depende solo de Bruselas, sino también de los inversores que creen en su futuro.
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